martes, septiembre 20, 2016

“El que muere en Cristo no muere… ¡NO LO CREA!”



“El que muere en Cristo no  muere… ¡NO LO CREA!”

 “¡No lo crea!” Ese día es que pasamos de muerte a vida.

Quizás usted lo escuchara  por alguna estación de radio, lo verá por alguna estación de  televisión, lo leerá en algún  diario escrito o digital, alguna red social; ¡pero no lo crea! Porque ese el día cuando estaremos más vivo que nunca.

A este mensaje en particular, es uno de los mensajes más personales de todos porque a usted y a mí no sucederá lo mismo, en cuantos a la muerte: “¡No lo crea!”

“Quiero en este día, mi amigo, ser muy franco con usted. Algún día le va a llegar la noticia, pueda ser que algunas ondas radiales la transmitan, u otro medio de comunicación lo publique, que usted o yo hayamos muertos. Digo eso por la sencilla razón de que tarde que temprano todos tenemos que morir. Si Jesucristo tarda en su regreso al mundo, todos los que ahora vivimos tendremos que pasar por el río de la muerte, y aunque nadie sabe cuándo, todos sabemos que ese día es seguro.

Así que amigo, ya sea por voz audible, por el periódico, o por este mismo medio, algún día usted oirá la noticia de que usted o yo, hayamos muerto. Cuando eso ocurra: ¡no lo crea! En cuanto a mi... Así como se lo estoy diciendo: ¡no lo crea! Si hemos nacidos del agua y el espíritu.

No, no es que alguien haya mentido. No creo yo que cupiera en el corazón de alguien engañar en una cuestión tan importante. No es eso. Si llegara el anuncio, lo más probable es que, en efecto, mi corazón haya dejado de latir. Pero el verdadero yo, aquello que es mi personalidad, mi fuero interno, mi alma, mi vida espiritual, no habrá muerto. Más bien, ese es el día en que estaré más vivo que nunca.

Es que, amigo mío, yo nací dos veces. La primera vez nací en la carne, pero volví a nacer, cuando acepte al señor Jesucristo como mi salvador personal el 26 de marzo de 1996. El primer nacimiento fue el del cuerpo, el segundo nacimiento, fue el del espíritu, y aunque el cuerpo muera, el espíritu nunca morirá. Al contrario, el simple hecho de haber nacido de nuevo me garantiza la vida eterna junto mi Señor Jesucristo.

Así que, cuando si oyere la noticia de mi deceso, ¡no la crea! ese es el día en que el verdadero yo se ha trasladado a una vida superior, a la vida eterna, a la vida en la que no hay enfermedad, ni dolor, ni tristeza, ni llanto, ni  hambre, ni frío, ni calor; donde no hay remordimiento, ni pecado, ni muerte. Ese es el día, mi amigo, en que de veras   estaré más vivo que nunca.

¿Ha tenido usted la experiencia del segundo nacimiento? Jesucristo le dijo al dirigente judío llamado Nicodemo: ‘os es necesario nacer de nuevo’, y amigo, esa misma declaración es tan verdadera hoy como lo fue el día en que Jesús la hizo. ¿Ha nacido usted de nuevo?”

Jua 3:5  Respondió Jesús: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de agua y del Espíritu,  no puede entrar en el reino de Dios.

Jua 3:6  Lo que es nacido de la carne,  carne es;  y lo que es nacido del Espíritu,  espíritu es.

"Cristo viene"

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