domingo, diciembre 04, 2016

Rusia colapsa y pone en riesgo millonarios proyectos de inversión en la Argentina y negocios de exportación

                Analistas prevén una fuerte caída de los envíos hacia esa nación, cuya moneda acaba de sufrir el mayor derrumbe desde la crisis de 1998. Además, tras grandes esfuerzos para atraer capitales de ese país, se enfría la posibilidad de que se concreten desembolso en energía e industria             


"Que todos los argentinos puedan conocer a la verdadera Rusia y que todos los rusos puedan conocer la verdadera Argentina, no la que nos quieren hacer conocer algunos medios internacionales y nacionales". Así se expresaba la presidenta Cristina Kirchner allá por el mes de octubre cuando, en videoconferencia con su par Vladimir Putin, celebraba la incorporación del canal Russia Today a la Televisión Digital Abierta.

Este acuerdo en apariencia simple, sin embargo, fue una de las tantas manifestaciones de un fuerte acercamiento entre ambos países, como hacía años no se daba, en planos tan diversos como política internacional, inversiones, comercio y desarrollo energético.

Si hubo una nación con la cual la gestión de Cristina reeditó la era de las "relaciones carnales" a lo largo de 2014, esa fue sin dudas Rusia.

Durante todo el año, la agenda bilateral fue frondosa y estuvo cargada de novedades, dado que incluyó todo tipo de guiños políticos: desde visitas presidenciales, hasta giras de negocios, pasando por encuentros entre cancilleres y negociaciones secretas con YPF.

Uno de los puntapié iniciales lo dio el propio Ejecutivo a fines de marzo, cuando la Argentina se abstuvo de votar una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas que consideró "no válido" el referéndum de Crimea, por el cual se apoyó la integridad territorial de Ucrania.

Así, el Gobierno de Cristina quedó alineado indirectamente a los intereses de Putin, a tal punto que el mandatario le agradeció públicamente el gesto.

Como "devolución de gentilezas", Moscú invitó al país a sumarse como invitado a la cumbre en Brasil organizada por los BRICS, el grupo de economías emergentes del que forma parte Rusia.

Luego, a fines de mayo, hubo una visita del canciller argentino, Héctor Timerman, a las tierras de Putin para organizar el viaje del mandatario a Buenos Aires.

Ya en junio, una delegación de legisladores, comandados por el oficialista Julián Domínguez, visitó Moscú con la intención de buscar apoyo en la batalla contra los holdouts. Allí fueron recibidos por autoridades rusas en medio de críticas conjuntas hacia los fondos buitres.

En julio, llegaría la "coronación" de esta alianza bilateral, con el arribo del presidente Putin al país. Durante su visita firmó convenios de cooperación en materia de comunicaciones y energía nuclear. Tras ponerle la rúbrica a uno de esos acuerdos, el mandatario afirmó que la relación con la Argentina era "estratégica" y que ambas naciones tenían "una visión común de desarrollo mundial".

Posteriormente llegarían giras de negocios, tratativas con autoridades de las principales petroleras rusas y jugosas promesas de inversiones por miles de millones de dólares para la explotación de hidrocarburos en la Argentina.

Sin embargo, en apenas un puñado de semanas, la crisis que azota a esa nación y que está llevando a su economía al borde del colapso, se está encargando de enterrar meses de negociaciones y promesas de grandes desembolsos.

El desplome del precio del petróleo, que representa el 50% del ingreso presupuestario, así como el bloqueo que vienen aplicándole países de Occidente, le implicarían pérdidas anuales por más de u$s130.000 millones, según un diagnóstico del propio gobierno de ese país.

Con este telón de fondo, sobrevinieron los derrumbes del rublo y de la bolsa, que sufrieron la mayor baja desde 1998. Así, la crisis está dinamitando el rol estratégico del país que se perfilaba como uno de los principales aliados internacionales de la administración kirchnerista.

El Gobierno veía en esa nación a un socio clave por tres razones:

• La rusa Gazprom, la mayor empresa productora de gas del mundo, había mostrado un fuerte interés en negociar un acuerdo con YPF para la explotación de yacimientos.

• El Banco Central de Rusia estaba a un paso de darle una mano al BCRA con un swap, al estilo del que la Argentina ya había negociado con China y Francia.

• Finalmente, ese país fue uno de los pocos que defendió, de manera abierta y elocuente, la cruzada del Ejecutivo en contra los holdouts.

Bajo la óptica de Jorge Vasconcelos, economista del IERAL, "esta crisis que está viviendo Rusia obliga a un replanteo de los objetivos bilaterales. A partir de ahora, habrá que pensar en metas políticas y económicas mucho más modestas y acotadas".

"El Gobierno había elegido a esa nación como uno de sus aliadas en el mundo. No es casual que el Gobierno de Cristina Kirchner esté teniendo problemas con los mismos países de occidente con los que ahora se está enfrentado Putin. El otro punto de interés crucial, sin dudas, se dio en el plano energético, donde se preveía un enorme potencial", destacó Marcelo Elizondo, ex director de la Fundación ExportAr.

Sin embargo, tras la megadevaluación que sufrió el rublo y el derrumbe del petróleo, para el experto, "las empresas rusas se quedaron sin poder de fuego. Lo más probable es que aquellos acuerdos que se estaban analizando, o se pospongan o directamente se aborten", sostuvo, para luego agregar que "en el plano comercial, es de esperar que el flujo se achique notablemente".

¿Qué se compra y qué se le vende a Rusia?
Tras la crisis de 2001, Rusia se convirtió en un destino creciente para las exportaciones nacionales. Sin embargo, luego del récord logrado en 2008, cuando se habían realizado envíos por casi u$s1.000 millones, los embarques hacia ese destino cayeron.

En 2013, las ventas hacia ese país totalizaron u$s716 millones, en tanto que, para este 2014 se prevé un muy leve crecimiento, con operaciones por no más de u$s750 millones.

Al analizar los principales productos que se despachan hacia esa plaza, se observa una muy fuerte concentración en alimentos, que dominan más del 95% de la canasta exportadora, con peras, carnes, cítricos, quesos y manteca al tope del ranking (ver cuadro).



Sin embargo, según destacó Mauricio Claverí, economista de Abeceb, "la desventaja para la Argentina es que, a medida que se intensificó el problema energético local, la balanza bilateral comenzó a ser deficitaria, dado que el 60% de las compras a ese país están explicadas por gasoil".

El siguiente gráfico muestra cómo se compone la canasta de bienes importados de Rusia, la cual está claramente concentrada en combustibles:



Así, en 2010, la diferencia entre exportaciones e importaciones le había reportado al Gobierno de Cristina un saldo récord de u$s700 millones. Sin embargo, a partir de ese año, los números pasaron a terreno negativo, hasta que, el año pasado, el intercambio con Rusia representó un déficit histórico de u$s1.000 millones (ver cuadro).



Para la Argentina, el nuevo puente tendido con Moscú representaba una oportunidad inmejorable para aspirar a un salto de las exportaciones y a un cambio de tendencia del déficit.

En agosto, como respuesta a las sanciones económicas, Rusia había prohibido por el término de un año las importaciones de alimentos provenientes de la Unión Europea y de un amplio abanico de países, entre los que se encontraban Estados Unidos, Australia, Canadá y Noruega.

Para cubrir parte de esa demanda, la ministra Débora Giorgi organizó una misión comercial y convocó a más de un centenar de empresas a viajar a Moscú.

Según informó el Ministerio de Industria, los directivos de compañías locales elaboraron un completo listado con los miles de productos con potencialidad exportadora.

Los principales alimentos en los que el Gobierno buscaba aumentar los negocios eran vinos y derivados, aceite de oliva, aceitunas, panificados, pastas, leche, quesos, manteca, carne roja, pollo, pescado, frutas frescas y secas, ente otros.

Sin embargo, bajo la óptica de Vasconcelos, "el potencial comercial de ese mercado se debilitó muchísimo. Hubo una pérdida fuerte de riqueza en ese país por la devaluación del rublo y el derrumbe en las expectativas de crecimiento del complejo energético. Por eso, es de esperar que muchos negocios se caigan o no se concreten".

La crisis, según expertos, también afectará a pequeñas y medianas empresas industriales que estaban explorando negocios con el gigante Gazprom, compañía que ahora está a un paso de despedir a más de 100.000 trabajadores por el crac que sufren sus finanzas.

Esta misma empresa, hace apenas unas semanas, había anunciado su interés en desarrollar redes de GNC en todo el territorio ruso, utilizando tecnología y equipos con sello "Made in Argentina". De hecho, el propio vicepresidente del directorio de ese holding estuvo en Buenos Aires para iniciar las negociaciones.

Sin embargo, tras el colapso de esa economía, expertos consideran difícil que un acuerdo de esta magnitud pueda ser concretado.

Según Elizondo, "bajo las actuales condiciones, con un rublo tan debilitado, lo más probable es que las exportaciones argentinas hacia ese destino bajen fuerte en 2015".

Inversiones, en compás de espera
Donde los expertos también esperan repercusiones es en el plano de las inversiones.

Antes de la visita de Putin al país, hubo fuertes rumores de que Gazprom se asociaría a Wintershall, filial de la química alemana BASF, que explota 15 proyectos en la Argentina, con una producción de 26 millones de barriles de petróleo por año.

Las negociaciones también estaban centradas en dos yacimientos offshore ya operativos, en las provincias de Neúquén y Tierra del Fuego, donde se generan 12 millones de m3 de gas diarios.

Incluso, a comienzos de octubre, el Ministerio de Industria había emitido un comunicado en el que aseguraba que "la hidrocarburífera Gazprom" había "cerrado un acuerdo de confidencialidad con YPF para la exploración y producción de gas en la Argentina, por el que se estiman inversiones de u$s1.000 millones, en principio".

Si bien esto después fue negado por la petrolera estatal, las autoridades sí reconocieron que "se mantuvieron auspiciosas reuniones con autoridades de Gazprom para analizar distintas posibilidades de colaboración y de negocios".

Sin embargo, a ojos de Vasconcelos, "la crisis que atraviesa ese país sin dudas va a impactar en el ritmo de inversiones de sus empresas en todo el mundo".

"No peligran todos los desembolsos en nuestro país para extraer gas, lo que está en riesgo es el papel de Rusia como jugador estratégico en este negocio", completó.

Para el analista, "Galuccio seguramente va a tener que hacer menos viajes a Rusia y pensar en otros socios. De hecho, ya envió un mensaje claro cuando anunció que quiere que YPF se asocie con Petrobras por Vaca Muerta, pese a los escándalos de corrupción que envuelven a la compañía brasileña".

Por la crisis económica en tierras de Putin y el derrumbe del precio del petróleo, también entraron en zona de riesgo potenciales acuerdos que había tejido el Gobierno de Cristina Kirchner con otras empresas, como Uralmash, una de las principales fabricantes rusas de maquinaria pesada para la industria petroquímica y minera.

Cabe recordar que el CEO de la firma le había comunicado a Giorgi su interés para "invertir en la Argentina y luego exportar a toda la región".



También entrarían en compás de espera las conversaciones para que Kamaz, fabricante de camiones y buses se instale en el país. El viceministro de Rusia, Andrey Dubov, había señalado a esta firma como la más interesada en "establecer una relación comercial y productiva más estrecha con la Argentina".

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