martes, octubre 18, 2016

Después de décadas de tradición Arabia Saudita se encuentra lista para el acenso de un nuevo rey





Arabia Saudita, la poderosa nación petrolera, ha reducido el presupuesto del Estado, bajó el salario de los funcionarios y en general el país enfrenta múltiples medidas de austeridad jamás vistas en la tierra gobernada por la Familia Real Saudí. Todo se debe a la caída mundial en los precios del crudo.

Pero el año pasado, Mohammed bin Salman, príncipe heredero sustituto del trono de Arabia Saudita, vio un yate que lo deslumbró.

Mientras se encontraba de vacaciones en el sur de Francia, el príncipe vio un yate de 440 pies (135 metros) cerca de la costa. De inmediato envió un ayudante con la misión de comprar el barco, que era propiedad del magnate ruso Yuri Shefler. El acuerdo se llevó a cabo apenas en cuestión de horas, en un precio aproximado de 500 millones de euros ($550 millones), de acuerdo a The New York Times.

Pese a este arrebato de derroche por demás contradictorio, el príncipe bin Salman, de 31 años, está intentado revertir la tradición de su país, reinventar la economía y consolidarse en el poder. En menos de dos años desde que asumió cargos importantes dentro del gobierno saudí, ha realizado cambios radicales que han impactado a la nación más rica del mundo árabe.

El ascenso del príncipe bin Salman ha roto décadas de tradición de la familia real. Nunca antes en la historia de este país un príncipe heredero había tenido tanta relevancia en el gobierno. Mucho menos un sustituto.
 

Muchos sospechan que bin Salman tiene intenciones ocultas y persigue fuertes ambiciones personales. Creen que tarde o temprano buscará la forma de sacar del camino a su primo Mohammed bin Nayef, quien es el heredero directo de la corona saudí.

El príncipe bin Nayef tiene importantes conexiones con Washington, pero lo cierto es que las autoridades estadounidenses comienzan a dudar quién será el próximo gobernante de Arabia Saudita.

Muchos jóvenes saudíes admiran a bin Salman por ser un representante enérgico que ha intentado medidas nunca antes vistas en la nación para contrarrestar la caída del petróleo.
Otros lo ven como un hambriento advenedizo que ha realizado movimientos muy radicales en un gobierno demasiado tradicionalista.
 

 
El príncipe Mohammed bin Salman a la izquierda, junto con su primo el príncipe Mohammed bin Nayef. Fayez Nureldine/AFP-Getty Images

El heredero enfermo

A inicios de este año bin Nayef estuvo durante algunas semanas enclaustrado y casi incomunicado en la villa familiar en Argelia. Se ventiló que bin Nayef sufre de diabetes y además se recupera de otros problemas de salud que surgieron como consecuencia de un atentado terrorista al que sobrevivió.

Esta ausencia generó muchas dudas y comentarios en Arabia Saudita y en el exterior. Algunos dijeron que otra de las razones por las cuales bin Nayef se alejó de los focos durante un tiempo se debe a las tensiones que existen con bin Salman.
No se sabe a ciencia cierta qué tipo de relación tienen ambos príncipes. Bin Nayef siempre ha querido mantener un bajo perfil, mientras que bin Salman se ha esforzado en todo momento por ser el centro de atención.
“Para la Familia Real Saudí no hay nada más importante que las sucesiones. Es importante también para los aliados regionales e internacionales”, comentó Joseph A. Kechichian, investigador principal del Faisal Center de Investigación y Estudios Islámicos en Riad.
Entre las acciones más radicales que ha tomado el príncipe bin Salman desde que sirve como Ministro de Defensa es la guerra que ha llevado a cabo en Yemen para desalojar a los rebeldes chiitas. El conflicto ha generado hambruna entre parte de la población y le ha costado miles de millones de dólares al gobierno saudí.


Esta iniciativa tiene mayor importancia en la actualidad, debido a los bajos precios del petróleo. Para aumentar los ingresos del Estado, bin Salman ha subido los precios del combustible, el agua y la electricidad. También se ha dicho que el gobierno tiene planeado vender acciones de Saudi Aramco, la empresa petrolera de la nación y una de las compañías más valiosas del mundo.
“bin Salman ha estado usando el lenguaje de la juventud, y por eso se ha ganado la simpatía de muchos”, dice Hoda al-Helaissi, miembro del Shura Council, que es nombrado por el gobierno saudí

Ha tomado medidas populares para la población joven, como la mitigación de las leyes religiosas, que les dan un mayor margen de acción a las personas para divertirse en actividades que antes eran prohibidas.

Perfil del príncipe bin Salman

El príncipe bin Salman, a diferencia de sus hermanos, ha permanecido durante casi toda su vida en Arabia Saudita y no habla inglés de manera fluida, aunque parece entenderlo. Estudió derecho en la universidad Rey Saud. Algunos de sus compañeros de clases lo recuerdan como uno más del montón. Un joven al que le gusta la fiesta. Además de sus cargos gubernamentales, el príncipe tiene inversiones en el sector inmobiliario.

Dentro del palacio lo critican, aunque los detractores no han declarado de manera pública. Su familia tiene influencia en muchos periódicos del país, algo que ha sido clave para crear la imagen de bin Salman. También ha comprado a muchos periodistas y editores, quienes lo han acompañado a varios de sus viajes en el extranjero y han recibido “bonos” de hasta $100.000 (€90.000), según personas que han viajado en la delegación del príncipe.

 El yate Serene, que Mohammed bin Salman compró por $550 millones. Phil Walter/Getty Images

Mientras tanto, los periodistas saudíes que han sido considerados demasiado críticos han sido silenciados, muchas veces siendo despedidos de sus puestos de trabajo.
En junio, el periodista saudí Sultan al-Saad al-Qahtani publicó un artículo en árabe en su página web The Riyadh Post, enfocado en la falta de debate en el ascenso del príncipe bin Salman.

“Usted puede comprar decenas de periódicos y periodistas, pero no puede comprar la historia que se escribirá sobre usted”, escribió.
El sitio fue bloqueado al día siguiente, dijo Qahtani, por tercera vez en 13 meses.

El futuro

El príncipe bin Salman corre una carrera contra el tiempo, pues lo único que lo mantiene en el poder es que su padre, de 80 años, se encuentra en el trono. Muchos funcionarios no están seguros de que el príncipe siga en el gobierno una vez que su padre muera.
Su rápido ascenso, y sus muy publicitados viajes al extranjero a Washington, Europa, Medio Oriente y otras partes de Asia, han llevado a altos funcionarios del gobierno de Barack Obama a pensar que bin Salman podría pasar por encima de bin Nayef para convertirse en el próximo rey de Arabia Saudita.
 Barack Obama junto al príncipe Mohammed bin Nayef en el centro, y bin Salman en la Casa Blanca en el 2015. Chip Somodevilla/Getty Images
Las relaciones entre Estados Unidos y bin Salman no son las mejores, debido a algunas críticas que ha emitido bin Salman en contra de algunas medidas de EEUU. Sin embargo, el Secretario de Estado John Kerry sí ha logrado crear un buen nexo con bin Salman, incluso invitando al príncipe a una cena en su hogar.
bin Salman, respondiendo el gesto, invitó a Kerry a una reunión en el Serene, el mega yate de lujo que le compró al multimillonario ruso.

Pero el futuro de bin Salman depende de cuánto vivirá su padre. Si el rey llegara a morir pronto, bin Nayef se sentaría en el trono y podría despedir a su primo. Por esa razón se especula sobre algunos planes oscuros que tendría bin Salman para desaparecer a bin Nayef.

“Si la salud del rey comienza a deteriorarse, es muy probable que bin Salman trate de neutralizar a bin Nayef”, advierte Bruce Riedel, ex analista de la CIA.
No obstante, algunos analistas lo consideran como un movimiento improbable, ya que entre los miembros de la Familia Real Saudí se cuidan y no se atacan. No existen registros de atentados entre los integrantes de la realeza saudí.

Lo cierto es que mientras más tiempo el rey Salman siga en el poder, mayor margen de acción tendrá el príncipe bin Salman para afianzarse en las altas esferas del gobierno saudí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario