sábado, octubre 08, 2016

Un ateo defiende la inexistencia de Dios

Un ateo dictaba una conferencia ante un gran auditorio defendiendo la inexistencia de Dios.

Después de haber finalizado su discurso, desafió a cualquiera que pudiese refutar su argumento que subiera a la plataforma del auditorio.

Un hombre que había sido bien conocido en la comunidad por su adicción a las bebidas alcohólicas y las drogas, pero que había encontrado recientemente liberación y esperanza en Dios aceptó la invitación y sacando una naranja y cuchilla del bolsillo comenzó a pelarla lentamente.

El conferencista le pidió que hiciera la pregunta; el hombre, continuó imperturbable pelando la naranja en silencio, al término de lo cual, se la comió.

Se volvió al conferencista y le preguntó: “¿Estaba dulce o agria la naranja?”
“No me pregunte tonterías”, respondió el orador con señales evidentes de enojo; “¿Cómo puedo saber el gusto si no la he probado?”

Y aquel hombre regenerado por el amor de Dios respondió entonces:
“Y ¿cómo puede usted saber algo de Dios, si nunca lo ha probado?”

Romanos 14:11 “Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará que Jesucristo es el señor.”
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