martes, febrero 27, 2018

Más allá de nuestros ojos esta el trono de Dios

Más allá de nuestros ojos esta el trono de Dios

En una zona de altas montañas, un águila enseñaba a su pichón a volar. Eran días de un benigno verano que permitía disfrutar el azul del cielo despejado. Al llegar el otoño, el cielo se cubrió de densas nubes negras. El pichón, acostumbrado a ver el cielo y el sol, pegó un grito de desesperación. No veía ese manto celeste con su sol resplandeciente.

El águila, viendo esto, le pidió que le acompañara y juntas remontaron vuelo y luego de una trabajosa travesía, ambas estaban por encima de las nubes.

El pichón estaba radiante de alegría, por fin habían desaparecido los molestos nubarrones que le impedían ver el sol y su deslumbrante manto azul.


Muchas veces sucede lo mismo en nuestras vidas, podemos estar viviendo un tiempo de calma, días despejados y de repente grandes nubes cubren nuestro cielo y ya no podemos ver el sol. Entonces nos desesperamos, gritamos, lloramos, nos damos por vencidos y decidimos sentarnos en nuestro nido o nos resignamos a la idea de que tendremos que volar siempre bajo esas nubes negras y que el cielo azul sólo será un hermoso recuerdo.

Sin embargo, el sol sigue ahí y las nubes son pasajeras, sólo necesitas remontar más alto tu vuelo. No importa que tan grande sea tu problema, o que la tormenta haga más lento tu vuelo, hay que levantarse y volar por encima de esas nubes. Recuerda que todos los que esperan en el Señor tendrán nuevas fuerzas, levantarán alas como las águilas.


“En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán; caminarán y no desmayarán”. Isaías 40:31 (NTV)
Si has sido creado con un propósito, si Dios ha puesto en tu corazón grandes sueños, si ya tienes la promesa de que eres más que vencedor, no dejes que unas cuantas nubes detengan tu vuelo, extiende tus alas y vuela sobre las circunstancias.


Los temporales de nuestra vida son simplemente eso:, circunstancias pasajeras. No importa la duración que tengan ni lo embravecidos que estén los vientos o lo oscuro de las nubes que se presenten, lo importante es que pasarán porque son “temporales”.


Decídete en este día, no te enfoques en el problema, despliega tus alas de águila y comienza a volar por encima cada circunstancia.


Ezequiel 1:26 Y sobre el firmamento que estaba por encima de sus cabezas había algo semejante a un trono, de aspecto como de piedra de zafiro; y en lo que se asemejaba a un trono, sobre él, en lo más alto, había una figura con apariencia de hombre.

Un Afectuoso saludos, Juan carela:

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