domingo, octubre 30, 2016

Quienes trucan las ruletas bursátiles: La manipulación de los nuevos reyes del mercado

"Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento" Salmo 23:4
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Que el mercado tiene trucos para algunos lo venimos diciendo aquí ya bastante tiempo, las reglas no son iguales para todos.  Al público se le reparte toda una amalgama de figuras chartistas, líneas, indicadores de todo tipo, teorías varias y demás mientras los Máster del Universo trucan la ruleta y se llevan cantidades ingentes de dinero.
Recomiendo la Lectura de este artículo,  que explica con palabras muy sencillas y claras cómo funcionan las máquinas de alta frecuencia y como manipulan el mercado
Michael Lewis autor del Poker del Mentiroso ha vuelto con Flash Boys para hacer temblar a los chicos de la alta frecuencia con su nuevo libro y ponerlos bajo la mira del FBI y la Fiscalía
 Lewis afirma sentirse asombrado por el ruido y la furia despertados con su última obra. «Nunca había vivido algo así», dice. El fiscal general de los Estados Unidos acaba de anunciar que estudia las operaciones de alta frecuencia e «investiga dicha práctica para determinar si quebranta las leyes». Días antes, el FBI y la Securities and Exchange Commission regulador de la Bolsa y los mercados financieros también hicieron público que estaban mirando con lupa a los denominados ‘chicos de oro’ y sus operaciones de alta frecuencia.

Estamos hablando de unos tipos (en su mayoría son varones) que ganan fortunas en milisegundos.El asunto funciona así: un corredor de Bolsa llamémoslo Ted hace una petición de compra de acciones en un ordenador neoyorquino; dicho pedido necesita fracciones de segundo para llegar a las terminales de los distintos parqués bursátiles emplazados en el norte de Nueva Jersey. La petición puede tardar un par de milésimas hasta que llega al parqué más cercano el BATS Global Market y unos cuantos milisegundos más para llegar a los demás.

Los ordenadores de los brókeres de alta frecuencia funcionan con tal rapidez que pueden detectar el pedido de Ted en el momento en que llega al primer parqué, antes de que sea conocido por los restantes mercados de valores. Antes de que uno pueda decir ‘amén’, incluso antes de que haya tenido tiempo de pronunciar la ‘a’, los muchachos de la alta frecuencia se han hecho con las acciones que Ted pretendía comprar y las han vendido a un precio marginalmente más elevado. Al inmiscuirse en la operación y convertirse en el intermediario entre comprador y vendedor, el operador de alta frecuencia se lleva un par de centavos aquí y allá que, mutiplicados por millones de operaciones a lo largo de la jornada, terminan convirtiéndose en millones de dólares. Y solo por ser unos milisegundos más rápidos.

Lewis empezó a interesarse por este tipo de brókeres mientras investigaba la historia del programador informático ruso Sergey Aleynikov, detenido por el FBI poco después de dejar su empleo en Goldman Sachs. Lo acusaban de haber robado un código informático que estaba desarrollando y que podía ser utilizado «para manipular los mercados de forma injusta». A Lewis le extrañó que nadie se preguntara por qué Goldman Sachs tenía un código así. También le resultó raro que el ruso fuera descrito como «un programador de operaciones de alta frecuencia» y que nadie pareciera saber qué demonios era eso. A finales de 2012, Lewis conoció al canadiense Bradley Katsuyama. Según recuerda: «Katsuyama, me dijo: ‘Voy a enseñarte cuál es el truco’. Después de una hora de conversación, me quedé con la boca abierta. ‘¿Cómo? ¿Ese es el truco?’. No podía creer lo que oía».

Katsuyama se había pasado cinco años investigando ese tipo de operaciones bursátiles. En el verano de 2007, le chocó que las acciones que pretendía comprar se volatilizaran de la pantalla de su ordenador en el momento justo en que pulsaba la tecla para ejecutar la operación. Katsuyama se puso a investigar el caso a instancias del banco para el que trabajaba, el Royal Bank of Canada. Y entró en contacto con Ronan Ryan, un irlandés que había instalado cableado de fibra óptica para las firmas especializadas en operaciones de alta frecuencia.

Los impulsos se desplazan por un cable de este tipo a unas dos terceras partes de la velocidad de la luz; las largas distancias provocan la pérdida de millonésimas de segundo, y otro tanto sucede cuando el cableado gira por esquinas y recovecos. En consecuencia, los operadores de alta frecuencia gastan dinerales en cableado y pagan las tarifas necesarias para que sus servidores se instalen en el interior de los propios edificios de Bolsa, lo más cerca posible del procesador que registra las operaciones de compra y venta. Tan solo la compañía de Ryan había facturado a varias firmas 80 millones de dólares entre 2005 y 2008 por el cableado destinado a ordenadores situados en los interiores de edificios de Bolsa.

Lewis habla de una empresa que estaba haciendo excavaciones en lugares «que pondrían los pelos de punta a Tony Soprano» y de otro extraordinario operativo, llevado a cabo de forma muy secreta, destinado a tender un cable en la línea más recta posible entre Nueva Jersey y el mercado de futuros de Chicago, por medio de túneles situados bajo las montañas de Pensilvania. Todo, con tal de evitar las enrevesadas rutas de las redes ya existentes y con el objetivo nada disimulado de ganar unas fracciones de segundo. Katsuyama formó un equipo con brillantes programadores procedentes de Wall Street. Poco a poco, él y los demás fueron comprendiendo a qué se enfrentaban: la mayoría de los grandes bancos, de una forma u otra, estaban involucrados en operaciones de alta frecuencia y dicha implicación llegaba hasta lo más alto.

Katsuyama dejó su empleo y se llevó consigo a la mayor parte de su equipo. Lo que hicieron fue establecer un nuevo mercado bursátil, IEX, diseñado para combatir a los operadores de alta frecuencia mediante la introducción de un retraso de 350 microsegundos en cada operación para nivelar las reglas del juego entre todos los usuarios del Mercado de Valores. Todo el que compre o venda a través de IEX lo hace por medio de un motor de intercambio de acciones que, mediante un clabe de fibra óptica de 61 kilómetros de largo metido en un cuadro del tamaño de una caja de zapatos, crea la distancia necesaria al servidor de Wall Street, ubicado en Mahwah, Nueva Jersey, para eliminar cualquier ventaja por muy rápido que uno sea.


Las operaciones bursátiles de alta frecuencia son legales y llevan desarrollándose desde hace años, pero huelen a chamusquina. La línea ultrarrápida a Chicago tan solo estaba disponible para los que podían pagar más y deseaban que su acceso privilegiado siguiese siendo exclusivo. Un nuevo cliente al que ofrecieron acceso a cambio de 25 millones de euros llegó a pedir que duplicaran dicha tarifa de entrada a los siguientes.
En el libro de Lewis se habla de que estas firmas de alta frecuencia obtienen información privilegiada sobre operaciones financieras en ciernes. Por ejemplo, a través de las agencias de valores y de bancos que tratan con los particulares conocen las compras de inversores individuales usted y yo a través de Internet. Como esas operaciones llegan al mercado con hasta un segundo de retraso, los brókeres tienen tiempo suficiente para que sus firmas se adelanten y se beneficien de esa información.

"El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. El te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad" Salmo 91:1-4

1 comentario:

  1. Gracias por el artículo y gracias a dios que me ha puesto este blog delante pues busco a Jesús cada día pero ni pertenezco a ninguna iglesia ni mi maravillosa familia de tres hijos y mi mujer lo entienden tampoco pero me alegra mucho poder encontrar a gente relacionado con el Trading como yo que llevo 7años intentando vivir de ello y al mismo tiempo ser cristianó espero aprender mucho aquí .

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