viernes, mayo 04, 2018

Científico Michio Kaku asegura que encontró una prueba definitiva de que Dios existe.

Uno de los científicos más respetados en la actualidad dice haber encontrado evidencia de que la acción de una fuerza “lo gobierna todo”.
El físico teórico Michio Kaku afirma haber creado una teoría que puede apuntar a la existencia de Dios. La información ha creado un gran revuelo en la comunidad científica porque Kaku es considerado uno de los científicos más importantes de la actualidad, uno de los creadores y desarrolladores revolucionarios de la Teoría de Cuerdas por lo que es muy respetado en todo el mundo.

Para llegar a sus conclusiones, el físico hizo uso un “semi-radio primitivo de táquiones” (que son partículas teóricas capaces de “despegar” la materia del universo o el contacto de vacío con ella, dejando así todo libre de las influencias del universo que les rodea), tecnología creada recientemente en 2005.
Aunque la tecnología para llegar a las verdaderas partículas de taquiones aún está lejos de ser una realidad, el semi-radio tiene algunas pocas propiedades de estas partículas teóricas, que son capaces de crear el efecto de los verdaderos taquiones en una escala subatómica.
Según Michio, vivimos en un “Matrix”: “He llegado a la conclusión de que estamos en un mundo hecho por reglas creadas por una inteligencia, no muy diferente de su juego de ordenador favorito, por supuesto, más complejo e impensable.

Analizando el comportamiento de la materia a escala subatómica, afectado por el semi radio primitivo de taquiones, un diminuto punto en el espacio, por primera vez en la historia, totalmente libre de cualquier influencia del universo, la materia, la fuerza o la ley se percibe de una forma inédita el caos absoluto. Créeme, todo lo que llamamos casualidad hoy no tendrá más sentido. Para mí está claro que estamos en un plano regido, por reglas creadas y no determinadas por azares universales”, dijo el científico. 

Hageo 2:7-9
7 y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos.
 
8 Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos.
 
9 La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos. 
 
“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de Sus manos” (Salmos 19:1).

Los 10 Paises Mas Grandes del Mundo





Rusia con una Superficie de 17.098.242 km2, País más grande del mundo. País más grande de Asia y de Europa.

Mundo

2º Canadá con una superficie de 9.984.670 km2, País más grande de América y de todo el Hemisferio Occidental.

paises

China con una superficie de 9.596.960 km2, No incluye territorios ni reclamaciones territoriales.

Grandes

Estados Unidos con una superficie de 9.161.966 km2, No incluye territorios ni áreas marítimas.



Brasil con una superficie de 8.514.877 km2, País más grande de América Latina y de América del Sur.

Los 10 Paises Mas Grandes del Mundo

Australia con una superficie de 7.741.220 km2, País más grande de Oceanía y País insular más grande del mundo. No incluye territorios ni reclamaciones territoriales.

Mundo

India con una superficie de 3.287.263 km2, País más grande del Sur de Asia. No incluye reclamaciones territoriales.



Argentina con una superficie de 2.780.400 km2, País más grande de Hispano américa. No incluye territorios reclamados ni en litigio..

Grandes

Kazajistán con una superficie de 2.724.900 km2.

naciones

10º Argelia con una superficie de 2.381.741 km2, País más grande de África y del Mundo árabe.


Los 10 Paises Mas Grandes del Mundo

Sin duda los 10 países mas grandes del Mundo

martes, febrero 27, 2018

Un Milagro de la Guerra Corea

 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres. Colosenses 3:23.

Durante la guerra en Korea, un hombre fue gravemente herido en un campo de batalla en Heartbreak Ridge. Sus amigos estaban cubiertos en una cueva de zorros como a 10 metros del lugar cuando este fue herido en una emboscada. Mientras el fuego continuaba, los otros hombres discutían entre ellos que hacer. Pero como el fuego era intenso era difícil seguir arrastrándose y traer a su compañero herido, pues eso significaría la misma muerte.

Por un rato nadie se movía. Los hombres que estaban en la cueva podían escuchar a su compañero herido clamar por ayuda. Entonces uno de los hombres que estaba en la cueva empezó a mirar el reloj. No podía quitar la vista del mismo. Todos los demás lo notaron y empezaron a preguntarle cosas, pero el soldado no dejaba de mirar el reloj y permanecer en silencio.

De repente, el hombre del reloj saltó de la cueva y se arrastró hasta donde estaba su compañero herido. Lo tomó por la solapa del uniforme, y de una manera lenta empezó a regresar a la cueva, todo mientras el ataque era intenso a su alrededor.


Sorprendentemente ambos lograron llegar a la cueva del zorro sin ser heridos por bala alguna. Luego que el fuego cesara, le preguntaron al héroe que salvó a su compañero ¿porque había esperado tanto tiempo para rescatar a su amigo? A lo cual el respondió: “Mi madre me dijo que a la misma hora exactamente, todos los días, ella estaría orando por mi. Y de acuerdo a mi reloj, dejé la cueva exactamente cuando ella empezó a orar.
 

Dice la palabra que el justo por su fe vivirá.

Más allá de nuestros ojos esta el trono de Dios

Más allá de nuestros ojos esta el trono de Dios

En una zona de altas montañas, un águila enseñaba a su pichón a volar. Eran días de un benigno verano que permitía disfrutar el azul del cielo despejado. Al llegar el otoño, el cielo se cubrió de densas nubes negras. El pichón, acostumbrado a ver el cielo y el sol, pegó un grito de desesperación. No veía ese manto celeste con su sol resplandeciente.

El águila, viendo esto, le pidió que le acompañara y juntas remontaron vuelo y luego de una trabajosa travesía, ambas estaban por encima de las nubes.

El pichón estaba radiante de alegría, por fin habían desaparecido los molestos nubarrones que le impedían ver el sol y su deslumbrante manto azul.


Muchas veces sucede lo mismo en nuestras vidas, podemos estar viviendo un tiempo de calma, días despejados y de repente grandes nubes cubren nuestro cielo y ya no podemos ver el sol. Entonces nos desesperamos, gritamos, lloramos, nos damos por vencidos y decidimos sentarnos en nuestro nido o nos resignamos a la idea de que tendremos que volar siempre bajo esas nubes negras y que el cielo azul sólo será un hermoso recuerdo.

Sin embargo, el sol sigue ahí y las nubes son pasajeras, sólo necesitas remontar más alto tu vuelo. No importa que tan grande sea tu problema, o que la tormenta haga más lento tu vuelo, hay que levantarse y volar por encima de esas nubes. Recuerda que todos los que esperan en el Señor tendrán nuevas fuerzas, levantarán alas como las águilas.


“En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán; caminarán y no desmayarán”. Isaías 40:31 (NTV)
Si has sido creado con un propósito, si Dios ha puesto en tu corazón grandes sueños, si ya tienes la promesa de que eres más que vencedor, no dejes que unas cuantas nubes detengan tu vuelo, extiende tus alas y vuela sobre las circunstancias.


Los temporales de nuestra vida son simplemente eso:, circunstancias pasajeras. No importa la duración que tengan ni lo embravecidos que estén los vientos o lo oscuro de las nubes que se presenten, lo importante es que pasarán porque son “temporales”.


Decídete en este día, no te enfoques en el problema, despliega tus alas de águila y comienza a volar por encima cada circunstancia.


Ezequiel 1:26 Y sobre el firmamento que estaba por encima de sus cabezas había algo semejante a un trono, de aspecto como de piedra de zafiro; y en lo que se asemejaba a un trono, sobre él, en lo más alto, había una figura con apariencia de hombre.

Un Afectuoso saludos, Juan carela:

viernes, febrero 16, 2018

¿ESTÁS CANSADO DE LLEVAR TUS CARGAS?



 "Dios me ha dado un campo de misión aquí mismo y viviré y moriré en él".


Ana era una mujer estéril, pero anhelaba tener un hijo. Ella no era la única mujer de su esposo, la otra se llamaba Penina.

 Como esta tenía varios hijos se burlaba de Ana por su condición de estéril. Por esta causa, Ana vivía en aflicción, tal era su tristeza que ni siquiera tenía deseos de comer.

“Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos”. 1 Samuel 1:6

Un día ella fue al templo angustiada en gran manera, oró a Dios y le pidió con todo su ser que le diera un hijo, prometiéndole que si así lo hacía, se lo iba a dedicar a El.

“Ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza”. 1 Samuel 1:10-11

Muchos de nosotros tenemos pruebas y aflicciones que pensamos que nunca vamos a resolver. Y aunque curiosamente decimos “lo he dejado en las manos de Dios”, sin embargo, esta no parece ser la realidad, dado que seguimos sufriendo y tratando de resolver la situación con nuestras propias fuerzas.

Cuando Dios nos dice hijo mío dame tu carga que yo te la llevaré, pareciera que le respondiéramos: “no Señor no te preocupes yo puedo llevarlo solo”, y seguimos nosotros mismos llevando una carga que no debiéramos llevar.

En cambio Ana hizo lo correcto, si hay un lugar donde nuestras lágrimas tienen valor, es en la presencia de Dios. Luego de orar, ella entregó sus cargas al Señor y se fue tranquila sabiendo que El la había escuchado y por lo tanto la iba a ayudar.

...Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste. 1 Samuel 1:18

Ana es un ejemplo de fe puesto que ella confió en Dios sus aflicciones y una vez que volcó su corazón delante de Dios, nunca más estuvo triste, por lo cual recibió la recompensa de tanta fe y confianza.

“Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová”. 1 Samuel 1:20

Ya no tienes que llevar tus cargas, entrégalas a quien al igual que Ana, puede transformar tu tristeza y fracaso en una resonante victoria.

No le digas a Dios lo grande que es tu problema, más bien dile a tu problema que grande es tu Dios, el que te da la victoria.

Hoy A Pesar De Las Aflicciones… Venceré



 "Dios me ha dado un campo de misión aquí mismo y viviré y moriré en él". 
En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Juan 16:33.

Las palabras del Señor son verdaderas también en lo concerniente a la tribulación, y sin duda alguna en ella tengo yo mi parte. Mientras estoy en la tierra, no puede permanecer colgado del trillo, ni tampoco olvidado. ¿Cómo puedo encontrarme en mi propio hogar viviendo en un país de enemigos?, ¿Cómo puedo vivir gozoso estando en el destierro, y cómo en medio del desierto?

La tierra no es lugar de reposo, sino la mansión del horno, de la fragua y del martillo. Mi experiencia está de acuerdo con las palabras del Señor. Yo sé que Él me manda «confiar». Y, sin embargo, soy muy propenso a desalentarme. Mi espíritu se abate en seguida cuando me veo cercado de pruebas. Mas no debo ceder en este sentimiento.

Cuando mi Señor me ordena confiar, no debo dejarme llevar del abatimiento. ¿De qué argumento se sirve para animarme?
Su propia victoria. Él dice: «Yo he vencido al mundo». Su lucha fue mucho más penosa que la mía. Yo no he resistido todavía hasta la sangre.

Considera, alma mía, que el enemigo ha sido vencido una vez; por tanto, peleo con un adversario vencido. ¡Oh, mundo! Jesús te ha derrotado, y en mí, con su gracia, te vencerá de nuevo. Por eso tengo buen ánimo y canto a mi Señor victorioso. Confieso hoy que a pesar de mis aflicciones…El Señor vencerá en mí y a través de mí.

Señor, Gracias porque ninguna de las aflicciones que experimento pueden igualar a tus aflicciones sufridas en la tierra y a pesar de eso venciste. Amén.-

domingo, febrero 11, 2018

Más Rápido Que Un Estornudo: Es la velocidad de una Oración



 "Dios me ha dado un campo de misión aquí mismo y viviré y moriré en él".

Pensamientos – “Un estornudo sale disparado fuera de la boca a una velocidad mayor a 100 millas por hora. Sabías que más rápido que un estornudo es la velocidad de una oración dirigida al Padre Celestial. Nada ni nadie la puede detener y eso nos engendra seguridad”.

 «Dios todavía está vivo, y hoy, como hace millares de años atrás, él oye las oraciones de sus hijos, y ayuda a quienes confían en él».

 Una de las cosas que Dios frecuentemente habla en la Biblia es sobre la oración.

 Cuando usted enfrenta algún tipo de problema, ¿se detiene a orar o se pone en acción? Dios actúa poderosamente por medio de la oración.

Génesis 25:21
“Isaac oró al Señor en favor de su esposa, porque era estéril. El Señor oyó su oración, y ella quedó embarazada”.


Exodo 9:29
“En cuanto yo salga de la ciudad —le contestó Moisés—, elevaré mis manos en oración al Señor, y cesarán los truenos y dejará de granizar. Así sabrás que la tierra es del Señor”.


1 Reyes 8:28
“Sin embargo, Señor mi Dios, atiende a la oración y a la súplica de este siervo tuyo. Oye el clamor y la oración que hoy elevo en tu presencia”.


Efesios 6:18
Con toda oración y súplica orad en todo tiempo en el Espíritu, y así, velad con toda perseverancia y súplica por todos los santos.


FIlipenses 4:6
Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios.


Colosenses 4:2
Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias.


1 Timoteo 2:1
Exhorto, pues, ante todo que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres
.

  de Tesalonicenses 5:17
“Orad sin cesar”


Además, Colosenses 4:2 sugiere:
“Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias”

También 1 de Pedro 4:7 dice:
“sed, pues, sobrios, y velad en oración.”

Y Romanos 12:12 repite:
“constantes en la oración

jueves, febrero 08, 2018

Historias de Grandes Avivamientos – El genuino avivamiento afecta a la sociedad – Charles Finney


LAS MEMORIAS DE CHARLES FINNEY

 

AVIVAMIENTO EN ROCHESTER, NUEVA YORK, 1830

 

“Los amigos de Rochester estaban muy ansiosos por contar con mi presencia -con lo de amigos me refiero a los miembros de la Tercera Iglesia Presbiteriana. Al haberse quedado sin pastor sentían estar bajo gran peligro de disgregarse, y quedar aniquilados como iglesia, a menos que algo se hiciera para reavivar la religión en medio de ellos. Con tantas invitaciones urgentes provenientes de tantos puntos, me sentí como en muchas ocasiones me he sentido: grandemente perplejo… al anochecer un gran número de hermanos líderes, en cuya sabiduría y oraciones tenía mucha confianza, se reunieron conmigo– esto a petición mía– para consultar y orar acerca cuál debía de ser mi siguiente campo de labores. Expuse ante ellos los hechos acerca de Rochester, según los conocía, y los hechos notorios con respecto a los otros importantes campos a los que había sido invitado. Para ellos Rochester era el menos atractivo de todos.

 

Después de discutir el asunto por completo, y de sostener varios momentos de oración intercalados con nuestra conversación, los hermanos dieron sus opiniones acerca de lo que ellos consideraban que era sabio y que debía de hacer. Unánimemente fueron de la opinión de que Rochester era un campo de labores muy poco atractivo en comparación con Nueva York o Filadelfia… Para aquel entonces esta misma era mi impresión y mi convicción; así me retiré de la reunión, habiendo, según supuse entonces, decidido no ir a Rochester sino a Nueva York o Filadelfia… Sin embargo, cuando me retiré a mi hospedaje el asunto se presentó ante mi mente de una forma distinta. Algo parecía cuestionarme–“¿Cuáles son las razones que te impiden ir a Rochester?” Aunque podía enumerar las razones, venía a mí la pregunta: “Pero, ¿son esas buenas razones? Ciertamente eres más necesario en Rochester por causa de todas aquellas dificultades. ¿Rechazas el campo porque hay tantas cosas que necesitan ser corregidas, porque hay demasiadas cosas que están mal? Si todo marchara bien, entonces no serías necesario”.

 

Pronto llegué a la conclusión de que todos habíamos estado equivocados; y que las razones que nos habían determinado en contra de ir a Rochester, eran en realidad las razones más válidas para justificar mi presencia en el lugar. Concluí además que era más necesario en Rochester que en cualquier otro de los campos que se me habían abierto en aquel entonces. Me sentí avergonzado de haber tenido en poco el tomar la obra por causa de las dificultades; pues tenía la fuerte impresión en mi mente de que el Señor estaría conmigo y de que Rochester era definitivamente mi campo de trabajo.

 

Para aquel entonces había en Rochester una escuela superior presidida por un señor de apellido Benedict… Este señor Benedict era escéptico, pero estaba a la cabeza de una escuela superior muy grande y floreciente. Siendo que a esta escuela asistían los dos sexos, una señorita de apellido Allen le servía como asistente y asociada. Esta señorita era cristiana. Los estudiantes asistían a los servicios religiosos, y pronto muchos de ellos mostraron profunda ansiedad por sus almas. Cierta mañana el señor Benedict se encontró con que ninguno de sus alumnos podía recitar lo aprendido. Cuando les pedía que se pusieran de frente para la lección, los jóvenes estaban tan ansiosos por sus almas que lloraban. El ver el estado en el que se encontraban los estudiantes le confundió mucho. Llamó a su asociada femenina, la señorita Allen, y le dijo que los jóvenes se encontraban tan ansiosos por sus almas que no les era posible recitar y le preguntó si no sería mejor llamar a Finney para que les diera instrucción. Más tarde la señorita Allen me informó de la situación y me dijo que se sintió muy contenta de que haya sido él quien levantara la cuestión y que ella le había aconsejado de forma muy cordial que enviaran por mí. Así lo hizo el señor Benedict, y el avivamiento tomó un poder tremendo en aquella escuela. Pronto el mismo señor Benedict quedó convertido, y de hecho casi todas las personas en aquella escuela se convirtieron también. Hace unos pocos años la señorita Allen me informó que unas cuarenta personas de las convertidas en aquella escuela se hicieron ministros. No estoy seguro, pero ella también afirmó que más de cuarenta se habían vuelto misioneros en el exterior. Este es un hecho que yo no conocía anteriormente. Ella me nombró a algunos de ellos de aquel entonces, y de cierto una buena porción se habían hecho misioneros en el exterior.

 

Este avivamiento produjo un gran cambio en el estado moral y en la historia subsecuente de Rochester. La gran mayoría de los hombres y mujeres líderes de la ciudad se convirtieron en aquel entonces. También ocurrieron una gran cantidad de incidentes impactantes que no puedo dejar de lado… cada noche yo había estado apelando a la congregación y llamando a aquellos que estaban preparados para entregarle su corazón a Dios y mucha gente se convertía cada vez.

 

Aún no he hablado mucho acerca del Espíritu de oración que prevaleció en este avivamiento. Cuando estaba de camino a Rochester, a medida que pasábamos por una villa a unas treinta millas al este de nuestro destino, un hermano ministro a quien conocía, al verme a bordo del bote del canal, se subió de un brinco para conversar brevemente conmigo, con la intención de navegar por un corto tramo y luego saltar a tierra nuevamente. Sin embargo, al interesarse tanto en la conversación y al conocer hacia dónde me dirigía, decidió ir conmigo a Rochester. Casi de inmediato cayó en gran convicción y la obra caló hondo en él. Teníamos pocos días de haber llegado a Rochester, pero el ministro ya estaba bajo tal convicción que no podía evitar llorar en voz alta al andar por la calle. El Señor le dio a este hombre un poderoso Espíritu de oración, y su corazón fue quebrantado. Siendo que él y yo orábamos mucho juntos, me impactó su fe con respecto a lo que Dios iba a hacer en el lugar. Recuerdo que este ministro decía: “Señor, no sé cómo será, pero me parece saber que vas a hacer una obra grande en esta ciudad”. El Espíritu de oración se derramó poderosamente, tanto que algunas personas se apartaban de los servicios públicos para orar, al no poder contener sus sentimientos durante la predicación.

 

En este punto me es necesario traer el nombre de un hombre, a quien deberé de mencionar con frecuencia más adelante: el señor Abel Clary. Este era el hijo de un hombre excelente y anciano de la iglesia en la que me convertí. Abel Clary se convirtió en el mismo avivamiento en el que yo me convertí. Había sido licenciado para predicar, pero su Espíritu de oración era tal, que su carga por las almas no le dejaba predicar mucho, la mayor parte de su tiempo y de su fuerza las entregaba en oración. El peso en su alma era frecuentemente tan grande que no podía mantenerse en pie, y le hacía retorcerse y gemir en agonía de una forma impresionante. Yo le conocía muy bien y sabía de ese maravilloso Espíritu de oración que reposaba sobre su persona. Era un hombre muy silencioso, al igual que casi todas las personas que tienen el mismo poderoso Espíritu de oración.

 

Supe por primera vez que se encontraba en Rochester por un caballero que vivía como a una milla al este de la ciudad. Este caballero me visitó un día y me preguntó si conocía a un señor Abel Clary, que era ministro. Le respondí que le conocía muy bien y luego me dijo: “Pues bien, él está en mi casa y se ha quedado allí por tanto tiempo”. He olvidado cuánto tiempo me dijo, pero había estado allí casi desde mi llegada a Rochester. El caballero continuó diciendo: “No sé qué pensar acerca de él”. Le dije que no le había visto en ninguna de nuestras reuniones. “No”–respondió el hombre–“Sucede que él no puede ir a las reuniones. Ora casi todo el tiempo, día y noche, y lo hace en tal agonía mental que no sé qué pensar. A veces casi no puede sostenerse en sus rodillas, sino que queda postrado en el suelo gimiendo y orando de la forma más sorprendente”. Le pregunté que decía y el caballero me respondió que “él no dice mucho. Dice que no puede ir a las reuniones, mas todo su tiempo lo dedica a orar”. Le dije a aquel hermano: “Yo lo entiendo, por favor quédese tranquilo. Todo saldrá bien, de seguro el hermano Clary prevalecerá”.

 

Para aquel entonces supe de un considerable número de hombres que estaban en la misma situación. Un diácono de apellido Pond, de Camden, en el condado de Oneida; otro diácono de apellido Truman, en Rodman, en el condado Jefferson; un diácono Baker, de Adams, en ese mismo condado; y con ellos este señor Clary a quien me he referido y muchos otros hombres. También un gran número de mujeres participaban de ese mismo Espíritu y pasaban gran parte de su tiempo en oración. El hermano–o como le solíamos llamar, el Padre Nash, un ministro que llegó a muchos de mis campos de labores para ayudarme, era otro de esos hombres con tan poderoso Espíritu de oración que prevalece. Este señor Clary permaneció en Rochester tanto como yo, y no se marchó hasta mi partida. Que yo sepa nunca apareció en público, sino que se entregó por completo a la oración.

 

Se dieron muchos casos en Rochester de personas que experimentaron ese espíritu de angustia agonizante en sus almas. Ya he dicho que en el aspecto moral las cosas cambiaron grandemente en aquel avivamiento. Rochester era una ciudad joven, llena de prosperidad, negocios y llena también de pecado. Sus habitantes eran inteligentes y altamente emprendedores. A medida que el avivamiento barrió el pueblo y que una gran masa de personas influyentes, tanto de hombres como de mujeres, se convirtieron, se produjo un cambio en el orden, la sobriedad y la moralidad de la ciudad que resultó maravilloso.

 

En un periodo subsiguiente, que debo mencionar en esta parte, me encontraba conversando con un abogado que se había convertido durante este avivamiento del cual he hablado. Este abogado había sido nombrado fiscal distrital de la ciudad, que es lo mismo que otro llaman acusador público. Su trabajo consistía en supervisar el enjuiciamiento de los criminales y por su posición llegó a familiarizarse mucho con la historia criminal de la ciudad. Mientras conversábamos del avivamiento en el cual se había convertido–esto muchos años más tarde–me dijo: “He estado examinando el record de las cortes criminales y me he encontrado con este impactante hecho: que aunque nuestra ciudad ha crecido el triple desde el avivamiento, no hay ni un tercio de los fiscales penales que había en aquel entonces. Por lo tanto el crimen ha disminuido en dos terceras partes y esto se ha debido a la maravillosa influencia de aquel avivamiento sobre la comunidad”. De hecho, por el poder de aquel avivamiento el sentimiento público fue moldeado. Los asuntos de la ciudad han estado desde entonces en gran medida en manos de hombres cristianos. El gran peso del carácter ciudadano ha estado de parte de Cristo, y los asuntos públicos han sido conducidos de acuerdo con esto.

 

Entre las conversiones que se dieron no puedo dejar de mencionar la de Samuel D. Porter, un prominente ciudadano de Rochester. Para aquel entonces era librero y estaba asociado con un señor llamado Everard Peck, quien fue el padre de nuestro difunto profesor Peck. El señor Porter era un infiel, que aunque no era ateo no creía en la autoridad divina de la Biblia. Era un lector y un pensador, un hombre de mente aguda y perspicaz, de voluntad férrea y de carácter decidido. Creo también que era un hombre de buena moral externa y un caballero muy respetado. Un día llegó a mi habitación, temprano en la mañana, y me dijo lo siguiente: “Señor Finney, se está dando aquí un gran movimiento por causa de la religión, mas yo soy escéptico y quiero que usted me pruebe que la Biblia es la verdad”. El Señor me dio enseguida la capacidad de discernir el estado mental del hombre, lo que hizo posible para mí el determinar el curso que tomaría con él. Le pregunté: “¿Cree usted en la existencia de Dios?” “¡Por supuesto!”–Respondió–“no soy ateo”. “Bien”–le dije–“¿Cree que ha tratado a Dios como él se merece? ¿Ha respetado su autoridad? ¿Le ha amado? ¿Ha hecho lo que usted creía que debía de hacer para complacerle, y con la intención de complacerle? ¿Admite que debería de amarle, adorarle y obedecerle de acuerdo a la verdad que usted tiene de él?” “¡Sí! Admito que todo eso es cierto”–Respondió. “Mas, ¿lo ha hecho?”–le prengunté. “Pues no, no puedo decir que lo haya hecho”. “En ese caso, ¿por qué debería yo de darle más información y más verdad, si usted no está dispuesto a obedecer la luz que ya tiene? Cuando usted se decida a vivir de acuerdo con sus convicciones, esto es, a obedecer a Dios de acuerdo con la verdad que ya posee, cuando se haya determinado a arrepentirse de su actual negligencia y a complacer a Dios tan bien como sabe que puede hacerlo por el resto de su vida, trataré de mostrarle por qué la Biblia proviene de Dios. Hasta entonces no tiene caso que me esmere en hacer tal cosa”–le dije. Para esto, yo no había tomado asiento y creo que tampoco le había invitado a sentarse. Él respondió: “No sé qué decirle, pero lo que me ha dicho es lo justo”. Enseguida se retiró.

 

No volví a escuchar de él sino hasta el día siguiente, temprano en la mañana, cuando justo después de levantarme pasó nuevamente a mi habitación. Tan pronto entró dio una palmada y dijo: “Señor Finney, ¡Dios ha hecho un milagro! Bajé a la tienda después de que dejé su habitación pensando en lo que usted había dicho, y me decidí a arrepentirme de aquello que sabía estaba en mal en cuanto a mi relación con Dios, y me determiné a que de ahora en adelante iba a vivir de acuerdo a la verdad que poseo. Cuando me decidí a esto mis sentimientos me abrumaron de tal modo que caí postrado y hubiera muerto de no ser por el señor Peck, quien se encontraba conmigo en la tienda”. Desde ese momento todos quienes le conocen saben que es un cristiano apasionado y de oración.

 

Jamás supe que en este avivamiento de Rochester, al cual me he referido desde el principio, se hayan dado quejas de ningún tipo de fanatismo o de cualquier cosa deplorable en sus resultados. El avivamiento fue muy poderoso, reunió a un gran número de personas de la clase más influyente en la sociedad e hizo una barrida tan profunda que causo gran emoción en los que estaban cerca como en los de lejos. Algunas personas escribieron cartas desde Rochester a sus amigos, reportando acerca de la obra. Estas cartas se leyeron en varias iglesias a lo largo de varios estados y fueron claves en la producción de grandes avivamientos de la religión que se dieron más adelante. Muchas personas llegaron desde otras partes para ser testigos de la gran obra de Dios, y llegaron a convertirse. Recuerdo el caso de un médico que se sentía tan atraído por lo que había escuchado acerca de la obra que llegó a Rochester desde Newark, Nueva Jersey para ver lo que Dios estaba haciendo. Este doctor, que era un hombre de mucho talento y cultura, se convirtió de hecho en Rochester y por muchos años ha sido un ardiente obrero cristiano a favor de las almas.

 

Prediqué también en varios lugares de los alrededores cuyos nombres no puedo recordar. Lo que si recuerdo distintivamente es que en cualquier lugar al que iba, la Palabra de Dios tenía efecto inmediato; y parecía que lo único necesario era presentar la ley de Dios y las demandas de Cristo, en la relación y proporciones que fueran calculadas para asegurar la conversión de los hombres, y la gente se convertía a montones. Lo grandeza de la obra de aquel tiempo en Rochester atrajo tanto la atención de ministros y de cristianos a lo largo de los estados de Nueva York, de Nueva Inglaterra y de muchas otras partes de Estados Unidos, que la fama misma de aquel avivamiento se convirtió en un instrumento en las manos del Espíritu de Dios para promover a lo largo del territorio los más grandes avivamientos de la religión que este país haya visto. Años después de estos sucesos, al conversar con el doctor Beecher acerca del poderoso avivamiento de Rochester y de sus resultados, él señaló: “Aquella fue la más grande obra de Dios, y el avivamiento de religión más grande que el mundo jamás haya visto en un tiempo tan corto. Se reportó que cien mil personas se conectaron con iglesias como resultado de aquel gran avivamiento.”

 

Realmente las aguas de la salvación estaban en grande raudal, los avivamientos se habían hecho poderosos y extensos, y la gente tuvo oportunidad de familiarizarse con ellos y con sus resultados en tal medida que los hombres temían oponerse a ellos, como antes lo habían hecho. Los ministros también habían llegado a entenderles mejor, y los más impíos de los pecadores habían llegado a convencerse de que eran realmente la obra de Dios. Tan manifiesta era la masa de conversiones verdaderas–de estos convertidos que realmente habían sido regenerados y hechos nuevas criaturas–tan profundamente eran individuos y comunidades transformadas, y tan permanentes e incuestionables los resultados, que llegó a ser la convicción casi universal que estos avivamientos eran la obra de Dios. Se dieron tantas conversiones impactantes, muchos personajes convertidos, y todas las clases, alta y baja, rica y pobre, quedaron de tal manera sometidas a estos avivamientos que casi silenciaron por completo a la oposición abierta. De tener el tiempo podría llenar todo un volumen con todas las conversiones impactantes ocurridas bajo mi observación a lo largo de muchos, muchos años, y en muchos lugares. “

 

Relato extraído de las memorias de Charles Finney – traducción Marcela Allen (The GOSPEL TRUTH)