domingo, mayo 21, 2017

¿Estallará la madre de todas las burbujas?

 Proverbios 11:4 De nada sirven las riquezas el día de la ira, pero la justicia libra de la muerte.


 Nuestros modelos tácticos vuelven a anticipar un incremento de la aversión al riesgo. Habrá que ver si esta señal es puntual, como las cuatro últimas, o sugiere un nuevo ciclo bajista en los mercados de riesgo global, como a finales de 2007.

El matemático estadounidense de origen libanes, Nassim Nicholas Taleb, nos acaba de avisar. En los mercados financieros ve peores riesgos de cola que en 2007. Y ello es muy grave porque cuando estalle la última burbuja generada por los Bancos Centrales, la economía global iniciará la segunda fase de La Gran Recesión y economías como la nuestra experimentarán la tormenta perfecta. A fecha de hoy hay varias certezas. Es un hecho cierto que la práctica totalidad de activos financieros de riesgo a nivel global están sobrevalorados. También sabemos que todas las burbujas financieras tarde o temprano estallarán. ¿Tendrá razón Nassim Taleb? ¿Estaremos en los albores del estallido de la madre de todas las burbujas?
Ambas burbujas, al final, estallaron, provocando, en el primer caso, una desaceleración global, y, en el segundo, la Gran Recesión
Si bien la práctica totalidad de los activos financieros de riesgo a nivel global están sobrevalorados, también es cierto que los precios de activos financieros o inmobiliarios pueden estar durante un largo período de tiempo inflados. Los dos últimos ejemplos son de libro. Por un lado, la burbuja tecnológica correspondiente al período 1998-2000. Por otro, más recientemente, la burbuja inmobiliaria, y de la totalidad de activos financieros de riesgo globales, durante el período 2005-2007. Ambas burbujas, al final, estallaron, provocando, en el primer caso, una desaceleración global, y, en el segundo, la Gran Recesión.

 

La controversia entre John Hussman y Jeremy Grantham


La controversia sobre el porqué de los niveles de precios actuales y si estamos en “un tiempo diferente” ha llevado a una apasionante discusión entre dos de los grandes gestores de fondos de inversión globales por los que tengo una especial predilección. Me refiero a John Hussman y uno de sus últimos boletines semanales a sus clientes “This time is not different, because this time is always differentEn él, Hussman responde a uno de los argumentos usado porJeremy Grantham, director ejecutivo de GMO, quien sostiene que en la actualidad estamos en un momento que “es decentemente diferente”.

Durante décadas, Jeremy Grantham, un inversor de valor, ha defendido la idea de que los beneficios actuales son una pobre medida de los flujos de caja a largo plazo y que es esencial ajustar las medidas de valoración basadas en beneficios según la posición de los márgenes de beneficio en relación con sus normas o patrones históricos. En palabras de Grantham, "los márgenes de beneficio son probablemente la serie financiera que más revierte a la media, ya que si no revirtieran a la media sería señal de que algo ha ido mal con el capitalismo".

Pero en las últimas semanas, Grantham, según Hussman, ha tirado la toalla, sugiriendo que "esta vez es decentemente diferente":

"Los precios de las acciones se mantienen debido a unos márgenes de beneficios anormales, como consecuencia de unos tipos de interés reales muy bajos, cuyos efectos positivos no se disipan debido al aumento del poder de monopolio empresarial... En conclusión, hay dos cosas importantes a tener en cuenta: en primer lugar, el mercado ahora y en el pasado actúa como si creyera que los niveles actuales más altos de rentabilidad fueran permanentes; y, en segundo lugar, un mercado bajista de entre un 15% y 20% siempre puede ocurrir por cualquiera razón. Lo que me interesa es otra cosa bastante diferente: ver si es posible un cambio más o menos permanente hacia las tendencias de rentabilidad, tipos de interés y precios previas a 1997, o al menos próximas a ellas. Y para eso parece probable que tendremos que esperar bastante más de lo que le gustaría a cualquier gestor de valor (incluido yo)".
Los mercados financieros verán evaporadas las subidas que se han producido desde el mínimo de 2009
Hussman replica que lo que está pasando con los márgenes de beneficio es consecuencia de una historia completamente diferente de lo que Grantham sugiere. La elevación de los márgenes de beneficio en los últimos años ha sido un reflejo cuasi preciso de la disminución de la compensación laboral como parte de los precios de producción. Sin embargo, ahora, según Hussman, el proceso de normalización del margen de beneficio está en marcha. Nos encontramos ante un claro dilema para los márgenes de beneficios: si el crecimiento económico se fortalece en un mercado laboral más ajustado, es probable que los costes laborales representen una parte creciente del valor de la producción, suprimiendo los márgenes de beneficios. Si el crecimiento económico se debilita, es probable que la productividad se desacelere, aumentando los costes laborales unitarios al contraer el denominador. Este análisis se vincula con la ecuación de beneficios del gran Michal Kalecki donde una proporción salarial deprimida suele asociarse con un ahorro débil de los hogares y elevadas transferencias desde el gobierno. Hussman sostiene que “mi respuesta es alentar a Grantham a recoger su toalla y atarse los guantes”. La razón que aporta, a través de distintas métricas, es que los mercados financieros verán evaporadas las subidas que se han producido desde el mínimo de 2009.

 

1997, burbujas de activos y los modelos tácticos


La elección de la fecha de 1997 por Jeremy Grantham no es casual. Es el año donde occidente empieza a crecer vía burbujas financieras e inmobiliarias. Primero fue el cambio de orientación de la política monetaria de la Reserva Federal con Allan Greenspan, allá por 1998, donde frente a un sesgo de política monetaria restrictiva, la FED finalmente optó por recortar los tipos de interés por miedo a las consecuencias de las crisis en países emergentes. Ello produjo la burbuja tecnológica. Después, tras el estallido de la misma, nuevos recortes de tipos de interés como solución, y el inicio de la mayor burbuja inmobiliaria de la historia. Y, finalmente, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, la expansión cuantitativa de Ben Bernanke, y la madre de todas las burbujas.
Es cuestión de tiempo esperar a que se desate la siguiente fase de venta masiva de los activos financieros sobrevalorados
Al final, es cuestión de tiempo esperar a que se desate la siguiente fase de venta masiva de los activos financieros sobrevalorados. Para tratar de anticipar cuando se puede producir, desde estas líneas incorporamos en su momento modelos tácticos de asignación de activos de corto plazo (miópicos), que van más allá de la valoración. En este sentido, de nuevo, nuestros modelos tácticos vuelven a anticipar un incremento de la aversión al riesgo. Habrá que ver si esta señal es puntual, como las cuatro últimas, o sugiere un nuevo ciclo bajista en los mercados de riesgo global, como a finales de 2007. Mi apuesta personal, igual que Nassim Taleb, es que sí, que esta vez supondrá el inicio de un nuevo ciclo bajista. Pero veremos. Los caminos de la política monetaria son inescrutables.

  Ezequiel 7:19 Arrojarán su plata en las calles y su oro se convertirá en cosa abominable; ni su plata ni su oro podrán librarlos el día de la ira del SEÑOR. No saciarán su apetito ni llenarán sus estómagos, porque su iniquidad ha llegado a ser ocasión de tropiezo.

viernes, mayo 12, 2017

Bendiciones de la obediencia y la Consecuencias de la desobediencia




















(Lv. 26.3-13; Dt. 7.12-24)

28  Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.

Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.

Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo.

Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas.

Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.

Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.

Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti.

Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da.

Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos.

10 Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán.

11 Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar.

12 Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado.

13 Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas,

14 y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.

 

Consecuencias de la desobediencia

 

(Lv. 26.14-46)

15 Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.

16 Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo.

17 Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar.

18 Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas.

19 Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir.

20 Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado.

21 Jehová traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.

22 Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas.

23 Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro.

24 Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas.

25 Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos; y serás vejado por todos los reinos de la tierra.

26 Y tus cadáveres servirán de comida a toda ave del cielo y fiera de la tierra, y no habrá quien las espante.

27 Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado.

28 Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu;

29 y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve.

30 Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás.

31 Tu buey será matado delante de tus ojos, y tú no comerás de él; tu asno será arrebatado de delante de ti, y no te será devuelto; tus ovejas serán dadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las rescate.

32 Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo, y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día; y no habrá fuerza en tu mano.

33 El fruto de tu tierra y de todo tu trabajo comerá pueblo que no conociste; y no serás sino oprimido y quebrantado todos los días.

34 Y enloquecerás a causa de lo que verás con tus ojos.

35 Te herirá Jehová con maligna pústula en las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla, sin que puedas ser curado.

36 Jehová te llevará a ti, y al rey que hubieres puesto sobre ti, a nación que no conociste ni tú ni tus padres; y allá servirás a dioses ajenos, al palo y a la piedra.

37 Y serás motivo de horror, y servirás de refrán y de burla a todos los pueblos a los cuales te llevará Jehová.

38 Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá.

39 Plantarás viñas y labrarás, pero no beberás vino, ni recogerás uvas, porque el gusano se las comerá.

40 Tendrás olivos en todo tu territorio, mas no te ungirás con el aceite, porque tu aceituna se caerá.

41 Hijos e hijas engendrarás, y no serán para ti, porque irán en cautiverio.

42 Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos por la langosta.

43 El extranjero que estará en medio de ti se elevará sobre ti muy alto, y tú descenderás muy abajo.

44 El te prestará a ti, y tú no le prestarás a él; él será por cabeza, y tú serás por cola.

45 Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó;

46 y serán en ti por señal y por maravilla, y en tu descendencia para siempre.

47 Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas,

48 servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte.

49 Jehová traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas;

50 gente fiera de rostro, que no tendrá respeto al anciano, ni perdonará al niño;

51 y comerá el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas; y no te dejará grano, ni mosto, ni aceite, ni la cría de tus vacas, ni los rebaños de tus ovejas, hasta destruirte.

52 Pondrá sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y fortificados en que tú confías, en toda tu tierra; sitiará, pues, todas tus ciudades y toda la tierra que Jehová tu Dios te hubiere dado.

53 Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehová tu Dios te dio, en el sitio y en el apuro con que te angustiará tu enemigo.

54 El hombre tierno en medio de ti, y el muy delicado, mirará con malos ojos a su hermano, y a la mujer de su seno, y al resto de sus hijos que le quedaren;

55 para no dar a alguno de ellos de la carne de sus hijos, que él comiere, por no haberle quedado nada, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en todas tus ciudades.

56 La tierna y la delicada entre vosotros, que nunca la planta de su pie intentaría sentar sobre la tierra, de pura delicadeza y ternura, mirará con malos ojos al marido de su seno, a su hijo, a su hija,

57 al recién nacido que sale de entre sus pies, y a sus hijos que diere a luz; pues los comerá ocultamente, por la carencia de todo, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en tus ciudades.

58 Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible: JEHOVÁ TU DIOS,

59 entonces Jehová aumentará maravillosamente tus plagas y las plagas de tu descendencia, plagas grandes y permanentes, y enfermedades malignas y duraderas;

60 y traerá sobre ti todos los males de Egipto, delante de los cuales temiste, y no te dejarán.

61 Asimismo toda enfermedad y toda plaga que no está escrita en el libro de esta ley, Jehová la enviará sobre ti, hasta que seas destruido.

62 Y quedaréis pocos en número, en lugar de haber sido como las estrellas del cielo en multitud, por cuanto no obedecisteis a la voz de Jehová tu Dios.

63 Así como Jehová se gozaba en haceros bien y en multiplicaros, así se gozará Jehová en arruinaros y en destruiros; y seréis arrancados de sobre la tierra a la cual entráis para tomar posesión de ella.

64 Y Jehová te esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo; y allí servirás a dioses ajenos que no conociste tú ni tus padres, al leño y a la piedra.

65 Y ni aun entre estas naciones descansarás, ni la planta de tu pie tendrá reposo; pues allí te dará Jehová corazón temeroso, y desfallecimiento de ojos, y tristeza de alma;

66 y tendrás tu vida como algo que pende delante de ti, y estarás temeroso de noche y de día, y no tendrás seguridad de tu vida.

67 Por la mañana dirás: !!Quién diera que fuese la tarde! y a la tarde dirás: !!Quién diera que fuese la mañana! por el miedo de tu corazón con que estarás amedrentado, y por lo que verán tus ojos.

68 Y Jehová te hará volver a Egipto en naves, por el camino del cual te ha dicho: Nunca más volverás; y allí seréis vendidos a vuestros enemigos por esclavos y por esclavas, y no habrá quien os compre.

jueves, mayo 11, 2017

ES NECESARIO QUE COMPAREZCAMOS ANTE EL TRIBUNAL DE CRISTO


Ap. 22:12 He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.
 


I. Definición
 

Hay dos palabras distintas que son traducidas en el Nuevo Testamento para referirse al tribunal, “criterion” y “bimá” griego.
”criterion”, significa; “El instrumento o medio para probar o juzgar cualquier cosa”, “la regla por el cual uno juzga” “el lugar donde se hace un juicio” “el tribunal de un Juez”, “un banco de jueces”, esta palabra se refiere a una norma con el cual se imparte un juicio, un tribunal para la condenación correspondiente. 


Muchos se preguntan acerca del Tribunal de Cristo y piensan que será algo terrible estar en él.  Sin embargo, dos palabras de la lengua griega son usadas para denotar la idea o el concepto de la comparecencia ante el Señor.  Uno de esos términos refiere al texto de 2 Corintios 5, traducido como tribunal de Cristo. Este es "el bimá" de Cristo, similar al que servía para los juegos olímpicos de Atenas, una tribuna donde se entregaban los premios a los que ocuparan los primeros lugares, pero donde no se infligía ningún castigo a los que no calificaban como ganadores.  "El tribunal  o bimá" de Cristo es aquel lugar donde todo creyente comparecerá para mostrar su obra, sea buena o mala, y recibir del Señor el premio por lo que ha presentado; habrá algunos creyentes que de acuerdo a lo reseñado en 1 Corintios 3 manifestará una obra que resultará en cenizas.  La obra de cada uno será revelada por el fuego, probada por el fuego, en la metáfora paulina, de manera que en algunos ella permanecerá, lo cual implica que se recibirá recompensa. No obstante, en otros creyentes la obra no permanecerá, porque aunque han sobreedificado sobre el mismo fundamento que es Cristo, lo que han edificado es madera, heno u hojarasca, materiales no resistentes al fuego. 
Esta es la razón fundamental por la cual Pablo argumenta que la persona que edifica en esos materiales poco nobles sufrirá pérdida, si bien el mismo será salvo como por fuego, como quien escapa de un incendio, sencillamente porque la salvación no se pierde al que no se aparta de la fe , pues ha sido programada desde los siglos, y no depende de nuestras obras, sino de quien llama, ya que es por gracia para que nadie se gloríe.  Aparte de esta hermosa realidad, el llamado es a edificar con materiales nobles como el oro, plata y piedras preciosas, que son resistentes al fuego y el fuego mismo las purifica.  Esta otra metáfora conlleva sus implicaciones para estimularnos a trabajar en la obra del Señor con amor, con paciencia y con devoción, sin intrigas y sin murmuraciones, para que los materiales con los cuales se edifique sean de verdad nobles. 
El otro vocablo griego para tribunal es criterion, usado en Santiago 2:6, cuando habla de la opresión que los ricos hacen en los tribunales (acá no se menciona al bimá, sino al criterion), donde ciertamente se obtiene no una recompensa sino un castigo.  Es el mismo caso usado por Pablo en 1 Corintios 6:2 y 4, cuando menciona que nosotros hemos de juzgar al mundo y las cosas que son de menor estima en la iglesia.  Resulta por demás interesante entender que un santo jamás irá a juicio por causa de su iniquidad o pecado natural o heredado, pues el acta de sus decretos ha sido anulada y clavada en la cruz.  Cristo nos ha comprado con su sangre, ha pagado por nuestras transgresiones, por lo tanto si la persona no edifica su vida con materiales nobles, él mismo será salvo como por fuego.  Los argumentos abundan para dar razón de tan maravillosa esperanza.  Uno de ellos es caracterizado por la figura del escondite; se nos dice que nuestra vida está escondida con Cristo en Dios.  Eso implica una doble guarida, pues primero que nada tenemos la defensa de nuestro abogado intercesor, el Señor Jesucristo, a la diestra del Padre.  En segundo lugar tenemos la disposición eterna, desde los siglos, del mismo Padre celestial, quien nos escogió desde antes de la fundación del mundo, por el puro afecto de su voluntad y para alabanza de su gloria.  Notemos que sin esa escogencia no hubiese sido posible ir a Cristo, pues incluso el mismo Señor lo dijo a muchos de sus discípulos, aquellos que le acompañaron hasta el final, y a otros que le abandonaron porque les pareció dura esa palabra de oír.  El dijo que nadie puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y el que a mí viene no le echo fuera.  La principal condición para poder entender el llamado del Señor ha sido la escogencia del Padre.  Es por eso que se nos dice que irrevocables e irresistibles son los dones y el llamamiento del Señor.
La doble defensa del escondite, podemos titular a esta maravillosa metáfora.  Un escondite donde nadie nos puede alcanzar, nadie nos puede atrapar, nadie nos puede sacar.  Un doble escondite, una doble cueva, una cueva que se encuentra dentro de otra cueva, inexpugnable.  Imaginemos por un momento que Cristo no nos quisiera (esto es un supuesto descabellado para mostrar la grandeza de esa metáfora); si eso fuera posible tenemos todavía la otra cueva, la del Padre, pues estamos escondidos en Dios.  Pero continuemos imaginando lo descabellado, que sea el Padre quien no nos quiera, entonces estamos bajo la protección del Hijo, de su muerte vicaria, pues las actas de nuestros decretos, que nos era contraria, están clavadas en la cruz.  Y como no puede haber contradicción entre el Padre y el Hijo resulta imposible que uno quiera y el otro no.  El ejemplo es simplemente para ilustrar la fortaleza de la metáfora anunciada en la Escritura: vuestra vida escondida con Cristo en Dios. 
El mismo apóstol que escribió esta revelación también escribió que nadie nos podrá separar del amor de Cristo, nadie podrá acusar a los escogidos de Dios, pues Dios es el que justifica.  Recordemos que estamos justificados por la fe en el Hijo de Dios, que Cristo vino para reconciliarnos con Dios, que pagó todas nuestras deudas y literalmente nos compró con sangre.  Ahora bien, podemos imaginar nuestro precio y no creo que pueda haber un solo creyente en la vida que pueda argumentar sólidamente que lo que se pagó por su rescate fue menor que lo que se pagó por otro hermano.  Esto implica, de entrada, que todos tenemos igual valor ante Dios, pues el valor de la paga fue el mismo: la muerte del Hijo de Dios, en sacrificio vivo.  Semejante precio merece que cuidemos una salvación tan grande, para que podamos sobreedificar en el fundamento -que es Jesucristo- en oro, plata o piedras preciosas.  Sería interesante motivarnos a presentarle al Señor una obra bien acabada, con materiales nobles.  Pero semejante precio también merece que sea cuidada nuestra salvación por parte de quien la hizo posible, por eso se nos enseña que estamos escondidos en Cristo en Dios.  No es solamente  nuestra tarea el ocuparnos de nuestra salvación con temor y temblor, sino que es parte de la tarea de Dios mismo el garantizar que su obra en la cruz del calvario no sea en vano.  De allí que como Él ha planificado desde antes de la fundación del mundo todo lo que quiere que acontezca(dice la Escritura que Cristo mismo estaba planificado o inmolado desde antes de la fundación del mundo), Él mismo nos ha preparado de antemano las buenas obras para que andemos en ellas.  Esto nos suena misterioso, por cuanto presuponemos de inmediato que como nadie puede resistir su voluntad entonces se acaba la responsabilidad humana. 
Sabemos que cuando una persona tiene una deuda que es impagable, eso no lo exonera de pagarla.  La paga de nuestro pecado es la muerte eterna, eso es parte del decreto divino.  Guste o no guste esa es una verdad de la teología cristiana, revelada en las Escrituras.  Ahora bien, Cristo fue inmolado para cancelar esa deuda en las personas que el Padre escogió desde antes de la fundación del mundo.  Guste o no guste esa es otra verdad revelada en las Escrituras.  Por eso Isaías dice que llevó el pecado de muchos, y Pablo agrega: en Isaac te será llamada descendencia, y repite con Isaías, si Dios no nos hubiera dejado remanente seríamos semejantes a Sodoma o a Gomorra.  Pero nosotros no sabemos quiénes han de creer, lo que sabemos es que siempre habrá gente que tendrá a bien creer.  Por eso nuestra tarea es proclamar el evangelio, la buena nueva de salvación, para que todo aquel que en Él crea, no se pierda, sino que tenga vida eterna.  Por eso Pablo mismo argumenta: ¿cómo oirán si no hay quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?  Dentro de la sabiduría revelada de Dios, hasta donde nos es posible conocer, el plan es perfecto, pues nuestra tarea consiste en proclamar el evangelio, bajo el estímulo de edificar con nuestro compromiso asumido dentro de la labor misionera a la cual estamos todos llamados. 
En ningún momento la Escritura sugiere lo más mínimo en cuanto a no hacer nada, porque ya los que están predestinados para creer creerán.  No! Se nos dice todo lo contrario: ¿Cómo oirán si no hay quien les predique?  Sencillamente, el Dios que predestinó el fin, también predestinó los medios para alcanzar esos fines.  Por eso vamos a comparecer ante el tribunal de Cristo, donde la obra de cada uno de los creyentes será juzgada y premiada, pero habrá un grupo de creyentes que no recibirá premio alguno, y eso tiene consecuencias eternas, aunque se diga que ya con la salvación es suficiente.  Ciertamente es suficiente, pero eso desde nuestra perspectiva egocéntrica.  Sin embargo, desde la perspectiva del Creador el llamado es a construir con materiales nobles, por eso se nos manda a cuidar una salvación tan grande. La decencia y el orden constituyen dos características, dentro de muchas, de la obra de Dios.  Si tenemos en cuenta lo que ha costado nuestra salvación y de qué hemos sido salvados, entonces nos pondremos a derecho con el Creador.  Hemos sido salvados del infierno eterno, y eso se dice rápido.  Pero hemos sido salvados también de los errores doctrinales en esta vida.  En el mundo tendréis aflicción, se nos dice, pero confiad, Yo he vencido al mundo. Esa aflicción se torna peor cuando no ponemos en práctica las recomendaciones encontradas en las Escrituras para cuidar nuestra salvación con temor y temblor. Si nos acostumbramos a cribar todos nuestros actos por la vía de las Escrituras, como hacían los creyentes en Berea, lo cual los constituyó en más nobles que otro grupo de creyentes, entonces las aflicciones doctrinales disminuirán, y ya eso es bastante consuelo.
En la milicia de los santos no cabe la pereza y el descuido; ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, pues hemos sido llamados a escudriñar las Escrituras, pues en ellas nos parece que tenemos la vida eterna.  Erramos, dijo Cristo, si ignoramos las Escrituras.  Conocer las Escrituras implica conocer al Verbo de Vida, pues Cristo mismo es el Verbo. La Palabra revelada.  Ese es otro gran misterio revelado a nosotros: La Palabra de Dios o el Verbo de Vida.  Aprender las Escrituras implica por su naturaleza conocer más y mejor a Dios, su personalidad, su propósito eterno, su voluntad permanente.  Eso no es tarea fácil y resulta preocupante que descarguemos en terceras personas esa actividad que se recomienda como personal.  Es cierto que Dios a unos constituyó maestros, pero también es cierto que el acto de escudriñar o examinar es una encomienda a todos, pues a través de ese escrutinio podemos darnos cuenta si lo que dicen nuestros maestros es o no es conforme a la revelación misma.  De manera que los maestros sirven como estímulo, pero quienes aprendemos somos los estudiantes, y por supuesto los maestros que también estudian cuando enseñan.  En ese punto, todos estamos escudriñando las Escrituras.  Pero si hay pereza mental entonces el fruto es pobre, y se corre el riesgo de estar edificando con madera, heno u hojarasca.
Finalmente, es prudente recordar que existe una recomendación ética de vida en este mundo.  Se nos recomienda hacer todas las cosas de corazón, con ganas, como para el Señor y no para los hombres.  Con esa recomendación ética para nuestro trabajo, nada será en vano, pues si hacemos algo para el Señor recibiremos recompensa (eso se nos ha ofrecido); de manera que si nuestro trabajo diario, sea el que sea, se hace no como para los hombres, no como para buscar recompensa humana, no como para conseguir aprobación humana alguna, sino como para Dios, como para el Señor mismo, entonces se hará de buena gana.  Eso es un bonito ejercicio ético: imaginar que a quien servimos es al Señor mismo.  Cuando eso hacemos nuestro gozo despierta y aleja la desgana, nuestro trabajo se ve ligero y el diálogo con el Señor, a quien servimos, se incrementa.  Ese podría ser un buen sendero por donde transitar en nuestro diario quehacer, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís (Colosenses 3:24).

El tribunal de Cristo, el bimá, no el criterion, es el sitio adonde vamos a comparecer; esto nos anima a participar de la generosidad de una recompensa por nuestro trabajo.  Si la salvación es gratis, de gracia y no por obras, la premiación se hará por las obras.  En el relato de Apocalipsis se ve una escena donde los santos colocan sus coronas -o lo que es lo mismo, sus premiaciones- a los pies del Señor.  Ojalá tengamos algo que ofrecerle como manifiesto del amor que le tenemos, pues ya Él nos amó primero y lo hará por siempre! Prosigamos a la meta del supremo llamamiento, en la perseverancia colectiva, y más allá del grupo, en la perseverancia individual.  El que persevere hasta el fin, éste será salvo (Mt.10:22).

martes, mayo 09, 2017

Caminando en la perfecta voluntad de Dios

Dios tiene un plan específico para su vida y Su deseo más grande es que usted opere en ese plan diariamente.  

Pablo nos dice que hagamos lo siguiente: “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,  aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.  Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.”  (Ef. 5:15-17) 

Esto es así para que disfrutemos las bendiciones de Dios y evitemos los peligros que vienen por la desobediencia.

Demasiados cristianos hoy presumen conocer la voluntad de Dios para sus vidas.  He oído a gente decir que ellos son llamados al ministerio, y luego luchan con las finanzas, el matrimonio y con la gente a la que ellos sirven hasta que se cansan de hacer el bien.

Tenemos que caminar con diligencia, o “con prudencia, con cuidado y precaución.  En otras palabras, deberíamos ser precavidos de las cosas que hacemos y de las decisiones que tomamos.

Ahora, comprender significa “entender, captar, que nos sea familiar”.  Comprender la voluntad del Señor es poner todas las piezas unidas o encontrar el sentido de ella.  La única manera de hacer eso es desarrollando una relación con el Padre.  Y no es algo que lo aprendamos de repente, de la A a la Z.  Es verdaderamente un constante despliegue de revelación.

La llave para recibir esta revelación se la encuentra en simples actos de obediencia.  Es como un rompecabezas; una vez completado, las piezas crean un cuadro entero que no podía ser discernido cuando estaban separadas.  Cuando operamos en obediencia, comenzamos a ver más claramente la perfecta voluntad de Dios para nuestras vidas.

La Perfecta Voluntad vs. la Voluntad Permisiva

Para decirlo de manera simple, la perfecta voluntad de Dios es Su plan y propósito para su vida, no el suyo.  Elevar su propia voluntad por encima de la voluntad de Dios lo conducirá a la voluntad permisiva de Dios.  La voluntad permisiva es cuando Dios le permite que tome todas las decisiones.  A veces terminamos cometiendo errores, hiriéndonos a nosotros mismos, y viviendo con lamentación.

Pero nunca es demasiado tarde para cambiar.  Si usted se arrepiente y se rinde a Dios, Él lo perdonará y lo guiará de vuelta a Su perfecta voluntad.

¿Ve?  Dios nunca lo forzará a hacer algo. Si lo hiciera, todo el mundo sería salvo ahora mismo.  Y aunque es la voluntad de Dios que todos sean salvos (1 Tim. 2:4), Él no forzará a nadie a aceptar la salvación.

Lo mismo es cierto sobre la voluntad de Dios.  Él la revelará a usted, si usted está dispuesto a escuchar. La verdad del asunto es, sin obediencia, la voluntad de Dios para su vida nunca ocurrirá.

Dios tiene un plan y propósito para todos, pero debemos ser cuidadosos en no cargarnos con deseos egoístas.  No es lo que nosotros queremos, sino lo que Dios quiere.  Proverbios 3:5-6 nos dice: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.”  Cuando usted obedece a Dios, puede contar con Su protección.  La sanidad, la cancelación de deudas, la liberación, la sabiduría, y todo lo demás que usted necesita  son puestos a su disposición cuando camina en la voluntad de Dios.

Cómo Caminar en la Voluntad de Dios

Antes de hacer algo, asegúrese de que su voluntad esté de acuerdo con la de Dios.  Pase tiempo en Su presencia leyendo y meditando en Su Palabra.  Dios puede también revelarle cosas a usted a través de su espíritu.  Usted puede hacer la pelota rodar demostrando su disposición para cumplir el plan de Dios para su vida.  Él promete que si usted lo oye y obedece Sus mandamientos, Sus bendiciones lo alcanzarán (Deut. 28:2).

Hágase esta pregunta: “¿Estoy en la voluntad de Dios ahora mismo?”  Júzguese a usted mismo.  ¿Está usted siguiendo la guía de su propia voluntad, o la voluntad de Dios?  Dios tiene un plan para usted; sin embargo, si usted comienza a poner excusas y falla en hacer su parte, se perderá las bendiciones que Él anhela darle.

Ahora no piense que la vida se convertirá en un lecho de rosas una vez que usted comienza a caminar en la voluntad de Dios.  Habrá algunas espigas acá y allá.  Usted puede pensar: “¿Funcionará realmente esto?” o “Las cosas eran más fáciles antes”.  Eso puede ser cierto.  Pero los beneficios de estar en Su perfecta voluntad van a exceder el peso de cualquier recompensa que usted alguna vez haya recibido por hacer las cosas a su manera.  No importa qué sucede, no se rinda.  Sólo permanezca enfocado.

Renovar su mente es también importante.  La mejor manera de hacer esto es pasar tiempo en la Palabra de Dios.  Romanos 12:2 dice: “Y no os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”  Cuanto más tiempo usted pasa en Su presencia, más él se revelará, y mejor reconocerá Su voz.

Recuerde usar la Palabra de Dios en sus oraciones (1ra Juan 5:14-15), y espere que Él responda.  La oración es tener una conversación con Dios.  Él habla y usted habla.  Pero es igualmente importante escuchar.  Muy a menudo, Dios está listo para revelar respuestas a nosotros ahora mismo.  Pero tan pronto como hemos terminado de hablar, nos apresuramos a llevar a cabo nuestros planes.  Luego nos preguntamos: “¿Está Él realmente escuchando?”  La mejor pregunta es: “¿Y usted?”

Cuando Dios le revela Su plan a usted – y Él lo hará – escríbalo.  Escribir la visión le asegura que hay un plan para su vida (Hab. 2:2).  Mantenerlo delante de sus ojos sirve como un constante recordatorio que usted debería estar haciendo algo diariamente para lograr la tarea.  Péguelo en varios lugares – su heladera, espejo, auto, puerta de entrada y computadora.

Y asegúrese de escribir la visión claramente.  Dios enviará obreros para ayudarlo a lograr la meta, y ellos deben tener una comprensión clara de cómo pueden asistirlo en lograr que el trabajo sea hecho.

Si usted ya conoce la voluntad de Dios para su vida y está caminando en ella, ¡alabe a Dios!  Si conoce Su voluntad y no está activamente trabajando hacia el cumplimiento de su llamado, yo lo aliento a comenzar.  Y finalmente, si no conoce la voluntad de Dios para su vida: “Pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido” (Juan 16:24).”

 Apóstol Juan Crudo:
 E-mail : contacto@cristolasolucion.com


Edición: Juan Carela Hernández

domingo, abril 30, 2017

Job, hombre justo y honrado que teme a Dios y se aparta del mal

Hubo un varón en tierra de Uz, que se llamaba Job; y este hombre era perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Job 1:1


Como una alegoría o una gran parábola comenzamos a leer el libro de Job, ‘hombre justo y honrado, que teme a Dios y se aparta del mal’. Así nos describe el autor sagrado a este personaje del Antiguo Testamento de cuya historia podemos sacar hermosas lecciones para nuestra vida.
¿Seremos fieles a Dios solamente en los momentos de dicha y bienestar y las cosas nos marchan bien o seremos capaces de mantener esa fidelidad también en los momentos difíciles, en la desgracia o cuando nos apremie el sufrimiento, la enfermedad o la muerte? Podíamos decir que es el interrogante que ya desde un principio se nos plantea. ¿Seremos capaces en la prueba y en la tentación de mantener esa fidelidad?
Con unas imágenes muy antropomórficas (a la manera de unos diálogos entre humanos) nos presenta ese diálogo de Dios y Satanás que dará pie a todo lo que luego va a suceder. Dios se regocija de la bondad y honradez de Job, pero el diablo le dice que eso es porque Job ha sido bendecido con toda clase de bienes. Si pasa por la prueba de que se le arrebaten todas esas cosas ¿seguirá siendo fiel?
Dios permite la tentación y que Job se vea desposeído de todo: ganados, posesiones, incluso sus hijos van a perecer y Job se verá sin nada. El autor sagrado en breves pinceladas describe cómo todo se le arrebata por ladrones, o por catástrofes naturales. ¿Cuál será su reacción de Job?
‘Entonces Job se levantó, se rasgó el manto – era la señal de dolor y de duelo -, se rapó la cabeza, se echó por tierra y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré a él. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó; bendito sea el nombre del Señor’. Y comenta el autor sagrado: ‘A pesar de todo, Job no protestó contra Dios’. Más que protestas lo que vemos son bendiciones. ‘Bendito sea el nombre del Señor’.
A través de todo el texto se irán sucediendo las explicaciones humanas que los hombres nos hacemos de lo que nos sucede o del por qué de las desgracias. Como escucharemos tres amigos vendrán a consolar a Job en su infortunio y en un hermoso diálogo se sucederán esas explicaciones, manteniéndose siempre la fidelidad de Job, pero escuchando también el auténtico mensaje del cielo para comprender todo ese misterio del mal.
Ya lo iremos escuchando y haciendo algún comentario. Hoy nos queda el contemplar este primer momento y esta primera reacción del paciente Job que le lleva por encima de todo a bendecir al Señor. En la vida nos suceden también males, nos aparece la desgracia o se nos echa encima, por decirlo de alguna manera, el dolor y el sufrimiento. Quizá el vernos debilitados por los años y los achaques de la enfermedad nos pudiera hacer pensar muchas veces en lo que era nuestra vida y lo que ahora podemos ser en nuestra debilidad. Cuántas explicaciones queremos darnos muchas veces.
Puede surgir también en nuestro interior la desesperación, la impotencia, la angustia, el agobio al sentirnos débiles, al tener que afrontar problemas y sufrimientos. ¿Cuál es nuestra reacción? ¿Por qué a mí? Decimos muchas veces y pensamos en castigos o en sentirnos culpables de alguna manera. No vamos a intentar buscar razonamientos o respuestas fáciles.
Con la misma fe y esperanza que nos manifiesta Job cuando llega a bendecir a Dios en medio de su desgracia, y teniendo nosotros muchas más motivaciones cuando contemplamos a Jesús, el Justo y el Inocente, cargando con su cruz y nuestra cruz en su pasión, vamos a pedir que el Espíritu del Señor nos ilumine; que la Palabra del Señor que iremos escuchando vaya ayudándonos a descubrir el sentido de todo y su valor; que nos llenemos en el fondo de corazón siempre de paz y con serenidad afrontemos esos momentos difíciles que podamos pasar en la vida.
Que también como el salmista podamos llegar nosotros a decir: ‘aunque me pruebes a fuego, no encontrarás malicia en mí’. Seguro que en Jesús vamos a encontrar esa luz que necesitamos y esa fortaleza para nuestra vida. 

Salmos 17


Plegaria pidiendo protección contra los opresores

Oración de David.

17  Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor.
    Escucha mi oración hecha de labios sin engaño.


De tu presencia proceda mi vindicación;
Vean tus ojos la rectitud.


Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche;
Me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste; He resuelto que mi boca no haga transgresión.


En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios
Yo me he guardado de las sendas de los violentos.


Sustenta mis pasos en tus caminos,
Para que mis pies no resbalen.


Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios;
Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra.


Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra,
De los que se levantan contra ellos.


Guárdame como a la niña de tus ojos;
Escóndeme bajo la sombra de tus alas,


De la vista de los malos que me oprimen,
De mis enemigos que buscan mi vida.


10 Envueltos están con su grosura;
Con su boca hablan arrogantemente.

11 Han cercado ahora nuestros pasos;
Tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra.


12 Son como león que desea hacer presa,
Y como leoncillo que está en su escondite.


13 Levántate, oh Jehová;
Sal a su encuentro, póstrales;
Libra mi alma de los malos con tu espada,


14 De los hombres con tu mano, oh Jehová,
De los hombres mundanos, cuya porción la tienen en esta vida,
Y cuyo vientre está lleno de tu tesoro.
Sacian a sus hijos,
Y aun sobra para sus pequeñuelos.


15 En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia;
Estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.