martes, octubre 11, 2016

Cuatro preguntas: « ¿Por qué no?» « ¿Por que no yo?» « ¿Por qué no ahora?» Empiece hoy.


Proverbios 22:29 “El que hace bien su trabajo, estará al servicio de reyes y no de gente insignificante.” 



Hay cuatro preguntas que deseo medite con atención.

La primera es: « ¿Por qué debo intentarlo?» Los niños preguntan a menudo el porqué de las cosas- Y ésta es una de las preguntas más importantes. ¿Por qué levantarme tan temprano? ¿Por qué trabajar tan duro’? ¿Por qué leer tantos libros? ¿Por qué hacer tantas amistades? ¿Por qué irme tan lejos? ¿Por que ganar tanto? ¿Por qué dar tanto?

La mejor respuesta a « ¿por qué debo intentarlo?», es otra pregunta: « ¿Por qué no?» ¿Qué otra cosa puedo hacer con mí vida? ¿Por qué no comprobar hasta dónde puedo llegar? ¿Por qué no comprobar cuánto puedo ganar o leer o dar? ¿Por que no comprobar lo que puedo llegar a ser, o cuánto puedo crecer? ¿Por qué no? Después de todo, tendrá que vivir en este mundo hasta que se vaya. Mientras esté aquí, ¿por qué no vivir con estilo y elegancia?

La tercera pregunta va más allá- Es muy simple: « ¿Por que no yo?» Algunas personas han conseguido cosas increíbles con medios y conocimientos muy limitados.
Algunas personas se las arreglan tan bien, que intentan triunfar en todo- ¿Y por qué no yo?
Por qué no puedo admirar la bruma matutina en las islas Hébridas? ¿Por qué me va a estar prohibido impregnarme de historia en la Torre de Londres, o descubrir los profundos misterios de España? ¿Por qué no puedo disfrutar de una agradable comida en uno de esos encantadores restaurantes de los Campos Elíseos de París? ¿Por qué no yo?

No hay nada más delicioso que un paseo por la Sala de los Espejos del palacio de Versalles, o contemplar a Mona Lisa en el Louvre.

¿Por qué no voy a navegar en una goleta por el mar Caribe? ¿Por qué no voy a ir de compras por la Quinta Avenida de Nueva York, o vivir en el Waldorf Astoria, el Plaza, o el Carlisle, y degustar un asado de oca sobre lecho de pastel de manzana en el restaurante Luchow?
¿Por qué no voy a disfrutar todo lo que ofrece la vida, sabiendo que ése es el premio al esfuerzo disciplinado y constante?
¿Por qué no yo?

Y en este momento, amigo mío, le propongo la última pregunta: « ¿Por qué no ahora?» ¿Por qué posponer ese futuro mejor, cuando todas esas maravillas aguardan impacientes una orden suya? Empiece hoy. Cómprese unos buenos libros, elabore un plan detallado de objetivos, invite a comer a un millonario, busque nuevas formas de aumentar su productividad, inicie un nuevo estilo de vivir con más amor y generosidad, haga un esfuerzo más para aumentar la confianza en sí mismo. Empiece a actuar hoy.
Por último, pida ayuda al Señor. Si, ya sé que nuestro éxito futuro dependerá sólo de nosotros. Pero también sé que todos necesitamos el sustento espiritual, especialmente cuando nuestra fuerza de voluntad flaquea ante las adversidades.

Hay una historia que cuenta la aventura de un hombre que convirtió un desierto de rocas en un hermoso jardín lleno de flores tras dos años de duro trabajo. Cierto día apareció por allí un ermitaño. Había oído hablar del jardín, ya que su fama se había extendido en muchos kilómetros a la redonda. El ermitaño quería asegurarse de que el jardinero no había olvidado al Creador de todo, y le dijo: «Jardinero, el Señor te ha bendecido con un jardín verdaderamente hermoso.» El jardinero entendió lo que quería decirle, y le respondió: «Tienes razón, ermitaño. Si no hubiese sido por el sol, la lluvia, la tierra y el milagro de las semillas y de las estaciones, no existiría este jardín. Pero tenias que haber visto este lugar hace dos años, cuando el Señor se ocupaba de él.»

A usted y a mí se nos ha concedido la gracia de la vida, pero nos toca a nosotros decidir sí vamos a utilizar las leyes de Dios para crear y prosperar.
De Jim Rohn

Por nada estéis afanosos,  sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego,  con acción de gracias. Y la paz de Dios,  que sobrepasa todo entendimiento,  guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:7-8 

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